Carmen Casado Linarejos

Epifanías

Carmen Casado Linarejos


Los indignaditos

23/03/2025

Son una categoría de ciudadanos que todos reconocemos: se trata de esa clase de personas que están siempre atentos a algún comentario que pueda parecer que atente contra lo políticamente correcto. Una palabra o una frase sospechosas y ya tienen servida su participación en los medios que les sean afines sin ahorrar adjetivos descalificadores. Es lo que ha ocurrido con una expresión de la periodista Ana Rosa Quintana que se atrevió a sugerir la necesidad de subtitular a un interlocutor andaluz con un acento muy cerrado al que no entendía bien. Le cayeron todo tipo de improperios absolutamente excesivos y fuera de lugar. Y es que los indignaditos se están convirtiendo en censores vigilantes del cumplimiento de la moral gobernante, acumulando fingidas ofensas, siempre que procedan del sector afín a la oposición a Sánchez. La censura está bien instalada en nuestra actual sociedad, especialmente en los medios de comunicación. Distintas asociaciones y federaciones de periodistas denuncian el tratamiento descaradamente sectario con que se adjudica la  publicidad institucional, entre otros modos de favorecer a los medios afines al gobierno. Es evidentemente un modo eficaz de ejercer la censura y el veto, como también lo es la participación de ministros y altos cargos gubernamentales exclusivamente en los medios por ellos seleccionados, olvidando su obligación de informar a todos los españoles, independientemente de su adscripción política. En este sentido de controlar a los medios está la propuesta de Sumar consistente en la creación de una unidad que controle la financiación pública que reciben los medios. Nada se dice de quién debe nombrar a los integrantes de dicha unidad, aunque no parece difícil de adivinar. En las redes sociales los indignaditos encuentran terreno abonado para ejercer su tarea controladora y censora, tanto de los medios como de los ciudadanos que deseen ejercer su inalienable derecho a la libre expresión. Si este derecho excede los límites que la Ley establece, ahí están los Tribunales de Justicia a los que recurrir, si fuera necesario.