Fernando Martín Aduriz

Dirección única

Fernando Martín Aduriz


Levantamiento

11/03/2025

Hasta el límite del levantamiento es hasta donde los pueblos aguantan al Estado sus extralimitaciones. Primero, no confundamos al Estado con lo público, pues la esfera de lo público no es propiedad estatal. Eso sería dejar a la sociedad aún más indefensa ante el Estado y sus oropeles. La esfera de lo público no es patrimonio estatal. Más bien de quien abandona el cultivo de su jardín, a lo Rousseau. Afortunadamente la sociedad civil se organiza en torno a asociaciones, a fundaciones, a organizaciones no gubernamentales, a congregaciones, a colectivos cívicos, a cooperativas, plataformas, a agrupaciones de todo tipo, y su quehacer llega al corazón de muchas gentes evitando ser aplastada por el aluvión de directrices, ideas, normas, reglamentos que llueven desde las burocracias estatales, decidiendo hasta los motivos del vivir. Si por el Estado fuera se quedaría con todo lo nuestro y él lo administraría según el gusto del burócrata de turno, pues el Estado, es decir el personal al servicio del Estado, tiene certezas, y no dudas. Creen conocer nuestro bien, y el sentido universal de la vida. Si algo me molesta especialmente, por creer en el uno por uno frente al para todos, es la tontería del common sense. Se empuja a enfermar de sentido en una argucia cobarde que impide reconocer el sinsentido esencial de la existencia. Incluso, si por el Estado fuera, tendríamos más cámaras de vigilancia en la calle, y también, ojo, en nuestra casa, y todo ello, oh, por nuestra seguridad. El propio Estado oposita a ser nuestro gran panóptico.¿Pero por qué no logra avanzar más en la intromisión, en la fiscalización, en el ordenamiento de nuestras vidas y su motivo para vivirlas? Pues por el miedo a un levantamiento, límite histórico. Si los insaciables mercados consiguen el individualismo de masas, el lento aplastamiento del Estado burocrático logra nuestro silencio de los corderos. Un paradigma palentino de abuso estatal ahora tiene el nombre de ADIF: incumple normas de nuestro municipio, rompe el sueño nocturno de un barrio, lo incomunicará y a toda una ciudad le birlará el sueño de soterramiento. Lo que no nos deberían robar es el pensamiento crítico, las voces irreductibles, el talento de los más lúcidos, el deseo de levantarnos y movilizarnos con un grito que atraviesa los siglos en sus distintos usos: ¡no pasarán!