La bestia, sin control, deambulaba por un camino hasta que vio a la familia paseando y se arrojó sobre la pequeña con sus colmillos furiosos. Sus seis añitos aprendieron en unos instantes el horror, mientras su inocente cabeza era taladrada y su oreja desgarrada, atravesado el pecho, un brazo. En el pueblo de La Seca de Alba quedaron amedrentados cuando supieron del caso, mientras operaban y curaban a la linda muchachita durante cuatro horas, para luego pasar a la unidad de cuidados intensivos... Gravemente herida, llora al despertar, espantada por la pesadilla, que resultaba realidad. El bicho carnicero era un perro de raza pitbull, sin bozal y suelto. El dueño pareció despreocuparse y fugose, cobarde.
Durante siglos se escogieron mediante cuidadosa selección las razas caninas según las conveniencias humanas: unos pequeños, para la compañía y la casa; otros grandes, para pastoreo y defensa ante los lobos, algunos según color o forma, según la velocidad, como los galgos,y para ayudar a cazar, usando su olfato. Los antiguos romanos ya habían logrado un tipo de perro ferocísimo que usaban en la guerra para despedazar a los enemigos y en el circo para enfrentarlos a los toros. De eso hace ya mucho. Ahora tenemos una selección que parece diseñada por Satanás, pues son monstruos diseñados por humanos, pero muy inestables algunos de modo que pueden herir o matar incluso a sus amos o a los que les rodean. No deberían haberse engendrado tales seres, que no existían antes, diseñados por su feroz peligrosidad a veces para vigilar, pero ya había otros perros igualmente útiles sin necesidad de llegar a tales extremos. Si uno quiere convivir con un tigre bien hace, pero no le es permitido ir con ese peligro por las calles.
Esto sucede, como tantas veces ya, muy cerca de nosotros, pero las leyes son inválidas, como sus diseñadores. Deberían, para quienes quieren mantener esos seres maléficos, impedir que se reproduzcan y además que paguen un buen seguro por si se les desboca si lo sacan por la calle, con bozal, claro, para que en el futuro estas alimañas se extingan, lejos de nosotros los demonios.