Jesús Mateo Pinilla

Para bien y para mal

Jesús Mateo Pinilla


La mar

25/03/2025

Cuando Rafael de la Hoz Arderius, magnífico arquitecto, actualizador de la profesión aportó la idea de convertir el mar en espacio de vida humana, ciudades bajo el agua, dentro de la Unión Internacional de Arquitectos, la UIA; nos pareció un proyecto huidizo de la vida natural del hombre. Pensamos que bajo el mar sí había vida, pero no era humana. 
Sin embargo, la intervención de La Hoz dejó huella en la UIA donde se reunían representaciones arquitectónicas de 124 países. Hasta el punto de que, en la posterior convocatoria congresual de 1981, Rafael de la Hoz era nombrado presidente de la UIA.
Lógico. Si admirábamos ciudades en el espacio ¿Por qué no íbamos a pensar e imaginar nuestra vida en el segundo medio de nuestro locus existencial? 
Si nuestra profesión se dirigía a los Archigram con modelos de ciudades planetarias, asentamientos instantáneos, enfocados hacia la tecnología de supervivencia, con técnica clip-on, enchufable, de medios desechables, cápsulas espaciales y de consumo masivo, el proyecto de Rafael era posibilista, convertía la utopía en distopía creíble.
¿Hoy sería posible vivir bajo el agua? Por medios sí, pero ¿Sería agradable una existencia rodeados de basura? La respuesta no se escapa de la lógica.
Hace tiempo contaminamos el mar. Comer en el viejo Horcher al que el obispado de Palencia ofrecía salmones de las aceñas de nuestros ríos equivale a ingerir microplásticos como en cualquier tabernilla de Madrid. Las algas ofrecidas hace años como deleite nutritivo, hoy son mezcla de desechos oleosos a los que la medicina acusa de cancerígenas.
Y hay medios de limpieza. La empresa Cleanup espera limpiar los océanos de plásticos antes del 2040 y ahora evitan vertidos desde el origen, nuestros ríos. 
Un convenio entre países debe resolver urgente el problema de la contaminación en nuestros mares. La cultura de reciclado ante la huella ecológica debe estar presente en todos los programas de los verdes y ecologistas que descabezados piensan a qué oponerse y prohibir, siguiendo a iluminados.
La limpieza urge, ahora que la NASA está inquieta ante un mar que sube de nivel más rápido de lo esperado.