Comienza una semana de cine espiritual en los colegios, pero también en el Cine Ortega, con entrada casi regalada, disponible para cualquiera. Cada vez hay más gente que se siente espiritual, aunque al margen de una determinada confesión religiosa. En Madrid, cuando se hacen estas proyecciones antes de la Semana Santa suelen llenarse. Ahí coinciden cristianos, budistas, sufíes o judíos y escépticos que buscan, resulta interesante si las obras están bien escogidas. Así se sugiere en pantalla lo que antes se iba a beber masivamente en los púlpitos. Hemos sufrido la devastación de algunos ejemplos lamentables, escándalos atroces por parte del clero, mas esto no afecta a su gran mayoría, que se sacrifica por caminos difíciles, si se toman con empeño. Retomando algunas consideraciones al hilo de la conversión de Chersterton, se diría al ver la historia de la Iglesia o aguantando algún sermón soso y pesadísimo que resulta un claro milagro contemplar dicha institución en pie. Lo que importa es que gracias a ciertas estructuras sociales y culturales se mantiene viva la luz de una Palabra que imprime mentes y corazones con la esperanza, pues este mundo no se explica por sí mismo, la vida muchas veces parece absurda, sobre todo cuando el dolor atenaza. La compasión budista o el perdón cristiano son valores importantísimos para lograr una convivencia pacífica. Para entender una frase o un texto hay que ver antes el contexto y eso nos obliga a mirar más allá de nuestra existencia y de nuestro mundo. La muerte a todos nos acecha y, con ella, la pregunta sobre el más allá, el valor de la vida y las consideraciones sobre nuestra mortalidad y la eternidad. En todas las culturas hay un culto a los muertos y expresiones del más allá, menos en los países devorados por el marxismo. Si todo acaba aquí y no hay un sentido que nos englobe, buena parte de nuestro vivir perdería el sentido. Que el buen cine haga reflexionar no es pequeña cosa. Hace mucho que buena parte de los productores de películas dejaron de pensar en valores morales o espirituales y se arrojaron al simple entretenimiento, pero hay quienes emiten luz.