Manuel Guisande Nájera

En otro punto

Manuel Guisande Nájera


Palencia, yo, y mis despistes

01/04/2025

Centrémonos, que no hay cosa mejor para no desquiciar. Yo conocía Palencia, pues como cualquier persona que visita la ciudad y tiene familiares en esta preciosa ciudad: la calle y la plaza Mayor, la catedral, la zona del río, varias Iglesias y el Cristo del Otero, que fue verlo, allá, en lo alto, y lo primero que pensé fue que allí no llego yo ni con mil arneses y una cordada de sherpas. 

Pues estaba así, con estos conocimientos turísticos básicos, cuando un día pensé en alquilar un apartamento; entré en un portal de inmobiliarias y allí, el señor Internet me iba informando de lo que se podía arrendar. Un día miras un poco, otro, también y, después de casi un mes, veo que alquilan un estudio en Becerro de Bengoa y, claro, como no conoces las calles, pues entras en Google Maps.

Abres la web, pones la dirección y te aparece dónde se encuentra. Me fijo y, en el plano, observo que Becerro de Bengoa va de un punto de una carretera de circunvalación, cerca de la vía del tren, hasta casi la mitad de la ciudad, en el centro. Miro y remiro, y por eso de saber cómo es la zona, allá me voy a conocerla "in situ", que dicen los técnicos. Aparco, bajo del coche y… ¡¡¡no me lo creía, no me lo creíaaaa!!!, ¡¡solo tenía quince números!!, ¡¡quinceeeee!!

Alguien podría decir: "Lo siento, ya sé que esperabas una señora avenida porque en el plano...", pues no. Genial, genial, quince numerillos y recorro media urbe. Y aquí, obviamente, entra eso que llaman proporcionalidad, y si Palencia es pequeña, pues la calle... y, joé, lo que hace el cerebro; de la proporcionalidad pasé a las ecuaciones de segundo grado, a los vectores, a los números complejos e incluso a los irracionales, que van más conmigo. Y mira que tengo ya unos añitos… pues como si tuviera quince, me dio un subidón…, pero un subidón saber que Becerro de Bengoa solo tiene quince números…

Y así estaba, afectado por las inmobiliarias, con nombres de calles, plazas y avenidas, cuando un día, entro en un súper. Voy a donde los fiambres, cuando una mujer que estaba a mi lado dice en voz baja para ella misma: "Pan y queso", a lo que uno; o sea, yo, como no doy más de sí, le pregunto: "¿Qué barrio es ese?" La señora se me queda mirando como diciendo, "el tarao de las 12", y le digo: "Es que conozco Pan y Guindas, pero Pan y Queso, no".

Vamos a ver, la mujer aún vive, creo; pero después de reírse un rato largo y a punto de esnafrarse contra el mostrador, me explicó que pan y queso era el encargo de su hija y no un barrio; entonces lo comprendí todo, pero todo, incluso el salchichón, que para mí, para mí que también se rio.