Como estaba previsto, porque el presidente de Estados Unidos lo había anunciado de forma reiterada, la imposición de aranceles a los productos de los países de la Unión Europea no ha pillado de sorpresa a nadie y todos los gobiernos tenían preparadas medidas para paliar el mayor ataque al libre comercio perpetrado en décadas. Junto a la la llamada al diálogo con la administración estadounidense a través de la negociación que debe encabezar la Unión Europea, el Gobierno ha preparado una serie de medidas de protección para los sectores productivos nacionales afectados que están engrasadas, porque algunas son similares a las que ya se aplicaron en las tres últimas crisis -pandemia, guerra de Ucrania y dana- para facilitar el mantenimiento de las empresas y el empleo.
En esta ocasión no se podrá reprochar al Gobierno que no haya actuado con rapidez mediante los contactos con los empresarios de los sectores exportadores afectados -agricultura, automóvil, vino, acero, construcción…- y de los agentes sociales y se ha comprometido a tomar decisiones en conjunto con las comunidades autónomas, informar a los grupos parlamentarios y con la comparecencia en el Congreso del ministro de Economía Carlos Cuerpo. Además, está en marcha la coordinación con los responsables de la Unión Europea para dar una respuesta comunitaria al ataque de Donald Trump a todas las economías europeas.
En distintas líneas de actuación, el Gobierno ha puesto a disposición de las empresas un plan de 14.100 millones de euros para que puedan tener circulante, hacer frente a las consecuencias de los aranceles en su actividad, y para dotarlas de fondos para que aquellas industrias que lo deseen y tengan capacidad puedan reorientar su actividad y su producción y tratar de buscar nuevos mercados para remplazar las exportaciones a los Estados Unidos.
La respuesta de Pedro Sánchez a la guerra arancelaria ha tenido también su derivada nacional, poniendo en duda el patriotismo de quienes defienden las decisiones de la Administración estadounidense, en referencia a Vox, y al poner de relieve que la forma de actuar del Ejecutivo tejiendo una red de seguridad para empresas y trabajadores es bien distinta a la que adoptó el PP en otras crisis. Antes de la intervención de Pedro Sánchez, el líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo, había pedido que el Gobierno sentara la mesa a los sectores afectados y a las comunidades autónomas para establecer una "estrategia de país" porque la crisis desatada por EE UU no afecta igual a todos los sectores y en consecuencia a todas las comunidades autónomas. Pero a pesar de que el Gobierno ha dado respuesta a todas esas demandas, no parece que haya sintonía para llegar a una posición común en nuestro país, pese a los acuerdos de de socialistas y conservadores en la UE. En lo que sí coincidieron ambos, sin embargo, es en poner ante sus contradicciones a Vox por su apoyo a Trump, en contra de los intereses nacionales.
Para Pedro Sánchez lo importante es que se perciba que el Gobierno "está presente" para proteger y ayudar a la gente, "como en pandemia, en la guerra, en las danas", y que se reconozca la fortaleza de la economía española que está más preparada para hacer frente a la crisis desatada por la imposición de aranceles. Pese al llamamiento al diálogo, nadie confía en que Trump pueda sentarse a la mesa de negociación.