Para resolver un problema, de la naturaleza que sea, lo primero que hay que hacer es concienciarnos de que tenemos un problema. En segundo lugar, definirlo adecuadamente y, finalmente, poner los medios y recursos para resolverlo. A grosso modo este es el procedimiento para alcanzar la solución a una dificultad, obstáculo, complicación o contrariedad.
Con el problema de la eliminación de barreras arquitectónicas lo que resta es la ejecución de la legislación vigente. Es cierto que no existe suficiente concienciación, como en otras situaciones, pero todo está dicho y todo está formal y debidamente reconocido, definido y escrito. Mucho camino se ha recorrido en el espacio público, incluso en el privado, sin embargo, sigue siendo un problema en el medio rural, donde la falta de movilidad de las personas, bien sea por discapacidad física o por cuestión de edad, es un problema generalizado en numerosos núcleos de población. Es decir, todavía existen barreras arquitectónicas que dificultan el acceso a espacios públicos, que es una forma de discriminación, sin lugar a dudas.
Éste es el caso, por citar un ejemplo y un caso concreto, del Ayuntamiento de Buenavista de Valdavia, en cuyas dependencias hay una escalera imposible de transitar para acceder a la primera planta de la casa consistorial, impidiendo a los vecinos con especiales dificultades realizar diferentes tipos de trámites administrativos. No existe una silla eléctrica, plataforma, montacargas o ascensor que resuelva esta problemática, incumpliendo lo establecido por ley. Se trata de una barrera arquitectónica de edificación (BAE). La legislación es muy clara y de obligado cumplimiento (Ley 3/1998, de 24 de junio, de accesibilidad y supresión de barreras; Ley 10/2014, de 3 de diciembre, de accesibilidad). Estas normas contemplan la supresión de obstáculos en los espacios comunes de uso público y privado, y las condiciones básicas de no discriminación.
Esta situación ilegal, se ve agravada por la falta de compromiso de la corporación local con sus vecinos, a los que debe amparar. La problemática exige una intervención urgente.