Jose Luis Ibarlucea

Jose Luis Ibarlucea


Envidia

17/02/2025

Nietzsche decía que bajo el socialismo sólo había envidia y resentimiento. La envidia es un sentimiento que tendemos a ocultar o enmascarar por su mala fama. Kant en La metafísica de las costumbres describe la envidia como "la propensión a ver con pesar el bien del prójimo, por más que no cause perjuicio al bien propio". Es un sentimiento silencioso y oculto. Si sólo se queda en un sentimiento y no pasa a la acción es lo que llamamos antipatía, pero si pasa a la acción entonces sabotea el bienestar del prójimo.
La envidia procede normalmente de los que son más cercanos a nosotros, y para defendernos de ella procuramos no exhibir valores, cualidades… La represión producida por el temor a la envidia lleva a un conformismo social y a una proliferación de la mediocridad. Al que sobresale en algo que conduce a la excelencia se le guillotina socialmente. Este es el espíritu de los tiempos, la mediocridad intelectual, social y política.
 ¿Cómo acabar con la envidia? Los progresistas buscan crear una sociedad donde todos los ciudadanos sean iguales. Al ser todos iguales no tiene sentido comparase unos con otros y por tanto estaremos en una sociedad sin envidiosos. Pero los sociólogos nos han mostrado que, si desaparecieran las desigualdades materiales, surgirían las diferencias existenciales: unos tendrían más inteligencia, memoria, paciencia… que los otros. Con lo cual la envidia siempre estará presente. Paseando hace años con un teólogo me decía: "Los hombres no son iguales en la tierra: Santiago no fue igual que Judas; tampoco en el purgatorio ni en el cielo, pero quizás sean iguales en el infierno". Claro que, si leemos con atención el Nuevo Testamento, la clave es la libertad de los hijos de Dios y no la igualdad. El amor y el deber con el prójimo puede ser una buena forma de superar la envidia.
En una sociedad de envidiosos el conformismo termina instalándose y el estancamiento de la sociedad no se produce por culpa de los envidiados, que según los progresistas exhiben sus valores, riquezas, cultura…, sino por los envidiosos que recaudan los impuestos y guiados por la envidia y el resentimiento los distribuyen arbitrariamente.

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