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A la misma hora que unos miraban al cielo, preocupados por los daños que causaría la tormenta en sus posesiones, a apenas unos kilómetros otros también miraban al cielo pero intentando discurrir qué enfoque, velocidad o luz darle a una fotografía que esperaban fuera espectacular.
Los dos lados del mismo fenómeno que en su cara más amable deja imágenes como las que mostramos en estas páginas, remitidas por fotógrafos profesionales o aficionados en las que la belleza del rayo y los relámpagos es la protagonista. «Me gusta hacer fotos de casi todo y, claro, la tormenta se prestaba», asegura Manuel Quiroga, quien fotografió la electricidad desde Villalobón. Javier Retuerto, en cambio, habla de suerte: «Estaba editando fotos y tenía ahí mismo la cámara. Pura casualidad, esto ya se sabe muchas veces es cuestión de suerte. Demasiado bien salió para no tener trípode», afirma. Y es que como manifiesta Robert Castrillo, «hay que aprovechar cualquier tipo de situación» para sacar imágenes como éstas.
Rayos y relámpagos la verdad es que hubo para todos y a una hora en la que había tiempo libre. Según la Aemet, durante el fenómeno se registraron en la provincia de Palencia 96 rayos (nube-tierra), «además de un relampagueo constante (nube-nube)», explicó Juan Pablo Álvarez, responsable de Predicción de la Aemet en Castilla y León.
¿Pero un fenómeno como el del miércoles es normal en esta época? Lo cierto es que como explica Juan Pablo Álvarez se esperaría este tipo de tormentas «durante el verano», pero «no es de extraño del todo que se produzcan en estas épocas del otoño porque aún hay cierto calorcillo que contrasta con el aire frío de altura». Por su parte, Mariano Bustillo, del Observatorio de Astudillo, asegura que se han dado tormentas similares «también en invierno. Recuerdo un año el día de Reyes con granizo y aparato eléctrico».