El Plan Autonómico de Castilla y León sobre adicciones, en vigor dede finales de diciembre del pasado años hasta que finalice 2030, en su análisis de la situación dedica un apartado a las bebidas alcohólicas en el que se abordan, entre otras, cuestiones como la percepción del riesgo de su consumo, la aceptación social del mismo, frecuencia e intensidad, preferencias y edad de inicio.
Entre las principales fuentes de información utilizadas figuran las encuestas domiciliaria Edades (15-65 años) y escolar Estudes (14-18 años), de las que se extrae que entre los estudiantes del tramo de 14 a 18 años, la edad de inicio en el consumo de bebidas alcohólicas se ha estabilizado en los últimos diez años en torno a los 14 años, mientras que en el semanal es de 15, la misma en cuanto a las primeras borracheras. A los 14 años, el 36,5% de los estudiantes reconoce consumir alcohol en el último mes, mientras que a los 18 años este porcentaje alcanza el 82,5%.
Igualmente, un 9,6% de los de 14 años admite haber tenido una borrachera, proporción que se eleva al 37,5% a los 18 años. Por último, el consumo en atracón en el último mes se produce en el 15,4% de los menores de 14 años y en el 51,1% de los de 18.
Respecto a la percepción del riesgo asociada al consumo de bebidas alcohólicas, ha aumentado de forma desigual en la población de estudiantes de 14 a 18 años. Así, según la información que ofrece el plan autonómico sobre adicciones, mejora más de nueve puntos para el consumo de cinco o seis cañas/copas el fin de semana, que pasa del 51,2% que consideraba que causa bastantes o muchos problemas en 2016 al 60,6% en 2022. En el caso de una o dos cañas/copas al día se incrementa en casi 12 puntos con relación a 2016, y es que pasa de un 49,4% a un 61,1%.
tolerancia. Un dato «indicativo» de la tolerancia social ante al consumo de alcohol es que el 32,4% de la población de estudiantes de 14 a 18 años «percibe que o su madre o su padre les permite o permitiría consumir bebidas alcohólicas», expone en plan, en el que también se hace referencia a que las chicas consideran que sus progenitores son más restrictivos con el consumo de alcohol con ellas que con los chicos. A su vez, los padres son vistos más taxativos que las madres por ambos sexos. «Esta percepción es importante, ya que de forma indirecta valora el posicionamiento familiar frente al consumo de alcohol en los hijos e hijas, mostrando una elevada permisividad de las familias ante en el consumo de alcohol en los y las menores de edad (más en ellos)», recoge el plan.
En el apartado que está dedicado al consumo de alcohol en los hogares se hace referencia a más de un tercio de los estudiantes de 14 a 18 años (37,0%) reparan en que su madre no consume alcohol ningún día por un 23,5% en el caso del padre; porcentajes ligeramente inferiores a los observados en 2016 (37,6% y 22,3%). El 5,2% declara que su madre consume bebidas alcohólicas moderadamente todos o casi todos los días, cifra que asciende al 12,1% en el caso del padre. Por otra parte, el 15,7% del alumnado manifiesta que su madre consume bebidas alcohólicas solo los fines de semana, por un 20,1% en el caso del padre, siendo porcentajes ligeramente superiores a los observados en 2016 (15,8% y 22,4%).
actual. En el análisis de situación que incluye el ya citado plan, especifica además que en la población de estudiantes, se puede considerar que el 61,5% (la media nacional se sitúa en un 56,5%) es consumidor actual de bebidas alcohólicas (consumo en el último mes), una relación sensiblemente inferior a la registrada en 2016 (71,1%), con un porcentaje superior en las chicas (62,8%) que en los chicos (60,1%).
Otro dato que se califica de «positivo» es que en la población de estudiantes de 14 a 18 años, la proporción de menores que han ingerido cinco o más consumiciones de alcohol en un espacio de dos horas ha descendido de un 36,1% en 2016 a un 31,3% en 2022. Los datos de este tipo de consumo son similares para el total de chicos y chicas, sin embargo, hay que destacar que en la edad más joven de 14 años estos consumos son más frecuentes en las niñas (18,3% frente al 11,7% en niños), se igualan a los 15 y a los 16 años y a los 17 los chicos superan a las chicas (50,4% de ellos frente 36,9% de ellas). De igual modo, se han reducido ligeramente en esta población las borracheras alguna vez en la vida (53,4% en 2022; 56,1% en 2016), siendo los porcentajes superiores en las muchachas (54,9% frente 51,9%),
En en tramo de edad de 14 a 18 años, los combinados o cubatas son la bebida alcohólica más consumida (26,1%) entre los estudiantes de la comunidad, seguidos por la cerveza (17,7%), licores fuertes solos (11,2%) y vino/champán o cava (7,0%). Este patrón de preferencias se mantiene en ambos sexos, salvo que el consumo de cerveza es significativamente menor en las chicas.
El 94,7% de los jóvenes de entre 14 y18 años de CyL considera que es fácil o muy fácil conseguir bebidas alcohólicas, un porcentaje que en los 14 años es del 88,7%.
PROYECTO DE LEY DEL GOBIERNO
El 11 de marzo, el Consejo de Ministros aprobó un proyecto de ley destinado a reducir el consumo de alcohol entre menores de edad, estableciendo restricciones significativas en espacios educativos y otros lugares frecuentados por jóvenes. Una iniciativa que valoran desde ANPE (sindicato mayoritario en la junta de personal docente no universitario de Palencia); la Federación de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos (FAPA Palencia) y la Asociación de Alcohólicos Rehabilitados de Palencia (ARPA), si bien están a la espera de cómo se aplicará.
Desde ARPA, su presidente, Francisco Blasco, destaca que «lo importante es hacer cumplir la ley, más que hacer leyes por hacer» e incide en que «la educación es importante, desde el propio hogar al colegio y las administraciones». «Ojalá se pudiera prever esta forma de beber, pero es nuestra cultura y, por lo tanto, la mayoría de las veces lo aceptamos, aunque no estemos de acuerdo con ello», asevera.
Satur Jiménez, presidenta de FAPA Palencia, comenta que el proyecto de ley tiene varios objetivos, y uno es reducir el consumo de alcohol en los jóvenes, que «es adecuado, pero tiene que ir acompañado de otras medidas para que puede llevarse a cabo». «Habrá que ver cómo sale publicada y cómo se va a garantizar, si el desarrollo lo tienen que aplicar las comunidades autónomas. Es algo incipiente y estaremos atentos a ver cómo se va a hacer», manifiesta, para incidir en que «disminuir el consumo de alcohol es algo importante, pero de forma paralela, a parte de la formación, tiene que haber actuaciones de fomentar que haya espacios y un ocio saludable. Si los jóvenes no tienen dónde ir o dónde poder quedar u otra alternativas, va a ser difícil». «En el ámbito familiar, se supone que se van a implementar una serie de programas para concienciar a las familias de los riesgos del alcohol y herramientas para prevenir. Toda la formación e información bienvenida sea, con lo cual estamos a favor», añade.
El presidente provincial del sindicato ANPE, Javier Pajares, incide también en que «toda medida que vaya encaminada a minorar el daño del alcohol en esta edad es buena», y recuerda que el sindicato «siempre ha reivindicado que la educación para la salud debe ser fundamental para los centros, así como la necesidad de contar con una enfermera escolar, no solo para atender las situaciones que pueden darse sino para educar desde bien temprano en hábitos saludables». Asimismo expresó su confianza en que «no sirva para introducir otro negocio dentro de los centros, como la impartación de charlas, y que sea tratado en las mesas sectoriales».