Esperanza y futuro para Honduras desde Palencia

DP
-

Cerca de 1.500 niños reciben educación básica y al menos una comida nutritiva al día gracias al trabajo que Solidaridad Globalizada realiza en las aldeas de la selva hondureña de Copán

Esperanza y futuro para Honduras desde Palencia

Cerca de 1.500 niños y niñas de las aldeas más empobrecidas de la región selvática de Copán, en Honduras, pueden recibir educación básica y, al menos, una comida nutritiva al día gracias al compromiso y la solidaridad de los palentinos. Desde hace más de quince años, la ONG palentina Solidaridad Globalizada transforma las aportaciones de particulares, colectivos, centros educativos e instituciones de la provincia en proyectos reales que impactan positivamente en la vida de estas comunidades, especialmente en la infancia, la más vulnerable ante la pobreza estructural que afecta a esta zona del país centroamericano.

Las becas escolares son uno de los pilares de su labor. En Honduras, el uso del uniforme es obligatorio para los escolares, lo que se suma a otros gastos difíciles de afrontar para muchas familias, como el material didáctico, las matrículas o los desplazamientos hasta los centros educativos. La ayuda que prestan los socios y colaboradores de Solidaridad Globalizada permite cubrir esos costes y garantizar que los menores puedan acudir a clase. También se destinan recursos al pago de incentivos para el profesorado y a la mejora o construcción de aulas e instalaciones escolares que permitan impartir las clases en condiciones dignas. A esto se suman los comedores escolares, que no solo combaten la desnutrición, sino que constituyen espacios seguros y motores de desarrollo comunitario.

logros destacados. Uno de los logros destacados de 2024 ha sido la construcción de un aula nueva con baño incorporado en la escuela El Esfuerzo, situada en la aldea de Boca de Monte. El aumento de matrícula había obligado a improvisar una pequeña aula con materiales reciclados y condiciones muy precarias. Solidaridad Globalizada, junto a la Parroquia de San Antonio y la Federación de Tenis de Palencia, impulsó el proyecto para dotar al centro de una instalación adecuada. La participación de la comunidad fue ejemplar: los padres de familia aportaron la mano de obra no cualificada, un maestro local se encargó de la soldadura y el propio director del centro, junto a los alumnos de cursos superiores, pintaron el aula. Su inauguración fue una auténtica fiesta para la aldea, símbolo del esfuerzo compartido y de la importancia de la educación.

Esperanza y futuro para Honduras desde PalenciaEsperanza y futuro para Honduras desde PalenciaTambién en 2024 se avanzó en otro proyecto de gran relevancia: la construcción de un nuevo kínder en Santa Rosita de Copán, una aldea de difícil acceso situada a hora y media por caminos de tierra desde la cabecera municipal. La anterior escuela infantil fue destruida por un corrimiento de tierra, al estar construida sobre una falla geológica. Desde entonces, los niños más pequeños reciben clase en espacios improvisados, con los riesgos que ello implica. El nuevo centro, que contará con tres aulas ubicadas en un terreno seguro, se está levantando con financiación del IES Trinidad Arroyo, el colegio Modesto Lafuente y los fondos propios de la ONG.

Otro ejemplo del impacto de esta cooperación solidaria es el comedor escolar de La Estanzuela, una de las zonas más desfavorecidas del país. Allí, unos 100 niños y niñas reciben a diario un menú nutritivo, gracias al apoyo del Ayuntamiento de Palencia, Solidaridad Globalizada y la ONG local CASM. El comedor, gestionado con profesionalidad por las maestras Doris y Dunia, es mucho más que un lugar para alimentarse: es un espacio educativo, de acompañamiento y de participación comunitaria. Las docentes administran con eficiencia los recursos, documentan la actividad para sensibilizar a otras comunidades y coordinan con las madres de los alumnos la preparación diaria de los menús. 

Esperanza y futuro para Honduras desde Palencia
Esperanza y futuro para Honduras desde Palencia
En la misma línea, el comedor de Boca del Monte alimenta a más de 200 personas, entre estudiantes, docentes y madres voluntarias. Financiado por la Diputación de Palencia y Solidaridad Globalizada, y gestionado también por CASM, este espacio se ha consolidado como un referente de colaboración entre entidades públicas y sociedad civil. La implicación de los maestros Rigoberto y Nelson ha sido clave para el buen funcionamiento del proyecto. Su trabajo, más allá de la docencia, se orienta a movilizar a la comunidad y a integrar la alimentación como parte del proceso educativo.