La trufa del Cerrato, un «producto de alto valor»

Pablo Torres
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Baltanás acogió ayer la feria destinada a este hongo, en la que se dieron cita 15 expositores. La jornada contó con ponencias, visitas guiadas, talleres y experiencias gastronómicas

Aficionados a la cocina, productores y empresas pasaron ayer por la carpa ubicada en la plaza de España del municipio baltanasiego. - Foto: Sara Muniosguren

Su olor inconfundible y su riqueza en el ámbito gastronómico hacen de la trufa un hongo especial. Las múltiples posibilidades que ofrece en la cocina, así como sus propiedades para el campo de la biología, fueron los hilos conductores de la Feria de la Trufa de Baltanás, que alcanzó ayer su quinta edición.

Organizada por la Diputación y con al colaboración del Ayuntamiento de la localidad anfitriona y de la Cátedra de Micología de la Universidad de Valladolid, la cita sirvió como punto de encuentro para productores, divulgadores y amantes de las buena cocina, quienes durante toda la mañana pasaron por la carpa ubicada en la plaza de España.

En el marco de la inauguración, la presidenta de la institución provincial, Ángeles Armisén, destacó las propiedades del suelo del Cerrato para este hongo, lo que convierte a las trufas de esta comarca en «un producto de alto valor añadido», tal y como definió. 

Asimismo, Armisén defendió la inversión para la trufa, la cual, pese a requerir «mucho trabajo», «tiene una alta rentabilidad en el mercado», según expuso la presidenta, quien estuvo acompañada por la alcaldesa cerrateña y vicepresidenta primera de la Diputación, María José de la Fuente; el director de la cátedra de Micología y profesor de la Escuela Técnica Superior de Ingenierías Agrarias, Juan Andrés Oria; y varios diputados provinciales, entre otros. 

Por otra parte, la Diputación quiso agradecer la presencia no solo de los productores o las empresas participantes en el evento, sino también en los profesionales del sector primario que mantienen la actividad trufera gracias a su interés por este hongo. 

LA FERIA. La quinta edición de la Feria de la Trufa dio cita a 15 expositores vinculados al sector trufero en sus diferentes vertientes. Así, en la carpa, pudieron encontrarse desde hongos procedentes de varios rincones de la comunidad -con especial atención a los de la comarca- hasta joyas con pedazos de esta manjar subterráneo. 

La cita tuvo un fuerte carácter divulgativo gracias a las denominadas píldoras informativas. Así, se llevaron a cabo tres ponencias que tocaron diferentes temáticas, como la riqueza gastronómica de la trufa negra de Palencia, el uso de bacterias en el laboratorio para la optimización de los productos truferos o las oportunidades de la trufa blanca en la provincia. En paralelo, muchos de los expositores estuvieron destinados a divulgar sobre el papel de este hongo en el campo de la biología y la biotecnología.

Asimismo, se llevó a cabo una visita guiada a la parcela experimental de trufas y turmas. De la mano de Javier Azinas, responsable de la plantación, los interesados pudieron conocer en primera persona cómo es el manjeo de la trufa negra y la turma en el campo, así como aprender cómo debe realizarse la búsqueda con perro. 

Si bien la trufa fue la indiscutible protagonista del día, en la feria estuvieron presentes más productos, como el queso o la miel. Igualmente, los presentes pudieron disfrutar de una propuesta gastrónomica trufera gracias a una degustación de garbanzos guisados con salsa de este hongo.