El cantaor jerezano Ezequiel Benítez actuará en el Teatro Principal este viernes, a las 20,30 horas, dentro de la programación del VI Festival Flamenco de Palencia, enmarcado, a su vez, en la Gira flamenca del Norte 2025.
Usted es de Jerez, una de las cunas del flamenco. Y del barrio de Santiago, matiz importante habida cuenta de las diferencias con el barrio de San Miguel (La Plazuela)
Sí, porque hay mucha diferencia entre ambos barrios. En los dos se canta desde el alma, porque Jerez es muy visceral, pero cada una de esas zonas tiene su deje, sus formas, su personalidad y su música muy marcada. Santiago es más festero y la Plazuela de San Miguel es más asentado, más para escuchar.
Además, son famosos los tabancos. ¿Puede explicarlo?
Son establecimientos en los que se unía la taberna con el despacho de vino a granel. Había tantos tabancos y la gente estaba tan a gusto que siempre se escuchaba gente cantando en ellos, había un duende y una energía muy fuerte, y allí se han creado y formado muchos de los cantes. En Jerez canta todo el mundo, por eso han surgido tantos cantaores y cantaoras. Es un lugar mágico y especial para el flamenco porque todo lo que coge lo transforma en flamenco. Por ejemplo, en Navidad los villancicos se hacen por bulerías, por tangos, etc., lo que propició que la Zambomba Jerezana haya sido declarada Bien de Interés Cultural.
Usted es el autor de la letra de sus temas
Soy compositor. Todo lo que canto son letras mías, y alguna por mi padre. Es muy bonito que un artista tenga sus causas para contar, resulta más verdadero. Como compositor, me piden colaboraciones para el cine, para documentales, música para películas… Me gusta mucho y quiero seguir haciéndolo.
Ha citado usted a su padre, Alfredo Benítez, reconocido flamencólogo y profesor de cante, ¿qué supuso para usted?
La mayor influencia. He tenido la suerte de tener a alguien especial, un genio, en mi casa. Me ha dejado un legado de sapiencia que sin él no podría tener y se lo agradeceré toda mi vida. Me enseñó a entender la parte misteriosa y oculta del flamenco. Contribuyó mucho al flamenco con investigaciones y ha enseñado a cantar a muchos artistas y les ha guiado en su vida artística.
Así se explica que empezara a cantar siendo un niño
Debuté con 14 años. Tuve una gran acogida, me llamaron de muchos festivales, me concedieron muchos premios, y he tenido la suerte de compartir escenario con artistas a los que admiro mucho.
Y también le ha llevado por muchos países. ¿Cómo se vive el flamenco en el extranjero?
Se valora mucho, y cada vez más. Está llegando a sitios que nadie pensaba, y cada vez a más corazones, pues el flamenco es un canto del alma, una música que conecta con el universo, y la gente que se adentra en ella ya no puede salir.
Por eso se está haciendo tan internacional y, cada vez, hay más gente extranjera que viene a Andalucía a aprender flamenco, a escucharlo y a interiorizarlo.
¿El cante se aprende o se vive?
Las dos cosas. Es muy importante tener vivencias para entender el espíritu del flamenco porque se canta tal como se vive. Pero luego hay que estudiarlo, hay que prepararse, hay que darle vuelta a las letras, a los giros…para poder llevarlo a un escenario. El público quiere ver cosas buenas y merece un respeto.
¿Cómo ve el futuro del flamenco?
El flamenco más que una música es la voz del pueblo. Siempre a va a tener vida porque es un alma viva. Es la única música que te deja expresarte en todas las facetas emocionales del ser humano: el amor, el desengaño, la alegría, la pena, la traición, la amistad… y eso solo lo tiene el flamenco. Por eso, es otra cosa, es la música más rica que existe.