"Fui sacerdote, no me arrepiento, y apoyo la labor pastoral"

J. Benito Iglesias
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Sigue en asociaciones cluniacenses y jacobeas Combinó buena parte de sus 35 años de sacerdocio en 4 pueblos con la gerencia del hotel San Zoilo en Carrión, monasterio en el que estudió desde niño Se casó en 2019 y ahora viaja con su mujer y cocina

"Fui sacerdote, no me arrepiento y ayudo en la labor pastoral" - Foto: Sara Muniosguren

Nació un 21 de octubre de 1957 en la ciudad de Carrión de los Condes y en ella ha dejado su impronta vinculada al sacerdocio y el patrimonio del monasterio de San Zoilo y su complejo hostelero, colaborando en su crecimiento y restauración. También es protagonista del impulso, junto a otros carrioneses, del conocimiento del Camino de Santiago, declarado Primer Itinerario Cultural Europeo y Patrimonio Mundial de la Unesco, además de la promoción de los lugares cluniacenses, labor que, a día de hoy, continúa con mucha dedicación. 

Entre los cargos más antiguos que conserva está el de vicepresidente de la Federación Europea de Sitios Cluniacenses y el de miembro del Consejo Consultivo del Camino de Santiago de la Junta, al que sigue acudiendo cuando hay reuniones. Desde agosto del  pasado año es presidente de la Asociación de Amigos del Camino de Santiago de Palencia y del Centro de Iniciativas turísticas (CIT) de Carrión.

Su infancia se desarrolló en Carrión, primero en colegio de los hermanos Maristas y, de allí, pasó una larga etapa en el seminario de San Zoilo. «Entré interno con once años en el seminario y en aquella etapa me gustaba mucho dibujar y pintar. También hacíamos deporte, especialmente balonmano y fútbol y, como nadie quería ponerse de portero, me ponían a mí. Cuando los demás iban a casa a ver a sus familias yo hacía lo mismo en Carrión. Fue una infancia y adolescencia feliz y, es más, cuando nos reunimos y nos juntamos los que estuvimos en el seminario hasta terminar el Bachillerato, todos recordamos un sentimiento de haber pasado allí unos años muy buenos», explica.

"Fui sacerdote, no me arrepiento y ayudo en la labor pastoral" - Foto: Sara MuniosgurenDespués, llegó una primera etapa en la capital con 18 años, para realizar el Curso de Orientación Universitaria (COU) en el Instituto Jorge Manrique y la prueba selectiva para cursar estudios superiores. «Allí me planteé seguir encaminado al sacerdocio, que era lo que me atraía, y estuve seis años en el Seminario Mayor de Palencia estudiando Teología. Luego, para llevar a cabo el año de formación pastoral al concluir los estudios, elegí Aguilar de Campoo. Además, como había que cumplir el servicio militar estuve destinado en Córdoba 13 mses. El entonces obispo Nicolás Castellanos me ordenó sacerdote en 1984 con 27 años y ejercí esa labor en las parroquias de cuatro localidades de la comarcas de Carrión: Villamoronta,  Villaturde, Villacuende y Villanueva de los Nabos», detalla.

LUGARES CLUNIACENSES. Por espacio de 35 años ha combinado su desempeño sacerdotal con una gran dedicación al conocimiento del mundo jacobeo, así como de los recintos culturales y eclesiásticos vinculados a la orden monástica del Cluny, surgida en una abadía de Francia. Antes era un socio más de la Federación Europea de Sitios Cluniacenses, pero en poco tiempo entró en el consejo de administración y tuvo la oportunidad de aportar su modo de hacer, algo distinto al de los franceses. «A partir de ese momento me eligen vicepresidente y he sido reelegido cuatro veces. Los lugares cluniacenses están ubicados en toda Europa, desde Polonia a Portugal y desde Inglaterra hasta Italia y Escocia con 200 edificaciones en todo elo continente. Pueden llegar a ser 2.000, ya que ahora estamos encontrando cada vez más aquí en España. Ahora se quieren unir en torno al movimiento cluniacense y hemos conseguido que la Junta de Castilla y León cree una página web precisamente para difundir todos estos sitios. Además, lo curioso es que están en los pequeños pueblos, lo que conocemos con España rural y, más que vaciada, desaprovechada, porque recursos hay y posibilidades todas las que se quieran, pero hace falta gente que viva en ellos», asevera.

Otro punto de múltiples vivencias para José Antonio Perrino está vinculado al Camino de Santiago Francés, en el que sigue inmerso desde hace décadas impulsando el progresivo paso de peregrinos y turistas por el trazado jacobeo. En él dio sus primeros pasos desde que conoció el monasterio de San Zoilo y estudió y residió en sus dependencias  para pasar a ser luego su modo de vida. Allí estuvo hasta que se trasladó el seminario menor de Carrion a Palencia en el año 1988, y la Diócesis buscó qué hacer con este recinto monacal. «Lo puso a la venta y se ofreció a las administraciones, pero ninguna quiso hacerse cargo de la instalación, hasta que por ella pasaron unos señores. Yo tenía mucho tiempo libre  y, de vez en cuando, me iba a dar paseos por el claustro. En uno de ellos me los encontré y, al preguntarme si lo conocía, les enseñé todo el edificio. Cuando definitivamente lo adquieren, me dicen que si les puedo seguir echando una mano y así empezó todo de forma casual, sin que fuera buscado». Así lo señala sobre su inminente futuro laboral vinculado a la empresa Hospederías Españolas San Zoilo, propiedad del empresario palentino  afincado en Madrid Amador Alonso Fraile, que emprendió luego su restauración. 

Muchos años antes el padre de José Antonio -Anselmo- había trabajando en una empresa de construcción que realizaba tareas de mantenimiento y su hijo acabó como gerente de lo que primero fue un restaurante y, hoy en día, es un importante complejo hotelero. «En principio, yo no recibo ninguna gratificación de estos señores que compran el monasterio hasta que ya me hacen la propuesta de asumir la gerencia. Automáticamente renuncio al salario de la diócesis para que se reparta entre el resto de los sacerdotes, ya que yo ya me gano la vida de una manera. Al ver que el negocio empieza a tener cierto reclamo y aceptación se hicieron 27 habitaciones y  en tres años se llegó a las 37. Siete años después, al tener una ocupación anual entre el 50-60% se hicieron otras 16 habitaciones hasta alcanzar las 54 que hay ahora. Hubo  que llevar a cabo la ampliación en varias fases al actuar en un monumento nacional, bien de interés cultural y enclavado en un recorrido Patrimonio Mundial de la Unesco como es el Camino de Santiago. Había que restaurar  todo, pero no podía construirse un edificio nuevo, algo que hubiese sido más sencillo, barato y eficiente. En el restaurante había inicialmente 12 empleados pero luego ya todo se redimensionó al poner en marcha el hotel y se adaptó  los períodos de más demanda turística, porque de noviembre a febrero  son meses flojos. Hoy hay 17 personas  y en la temporada alta llegan  a ser 30 con los trabajadores fijos discontinuos», dice.

"Fui sacerdote, no me arrepiento y ayudo en la labor pastoral"El desempeño laboral en el monasterio de San Zoilo no fue solo de gestión, ya que hubo etapas de descubrimientos como los restos del antiguo claustro románico del cenobio primigenio. Permanecieron ocultos durante siglos a sesenta centímetros de profundidad y salieron a la luz en 2011 a raíz de unos trabajos de impermeabilización de la Junta. Datan de entre los años 1070 y 1090, lo que los convierte en los vestigios más antiguos de este estilo arquitectónico en España. «En cualquier obra no se podía actuar como en un hotel normal al estar  en un monasterio del siglo XVI. Hay que tratar sus dependencias con el debido respeto. Las cocinas están en su lugar original como las habitaciones en las que se ubicaban las celdas de los monjes y, luego,  todo ese espíritu se mantiene en el recinto. Me he encontrado a gusto tanto en la gestión del hotel como en otras tareas, lo he disfrutado y he sido feliz en esta labor», relata.

CENTRO DE ESTUDIOS JACOBEOS. El monasterio de San Zoilo ha marcado desde niño, y aún lo sigue haciendo, el devenir personal y profesional de José Antonio Perrino. A él sigue acudiendo al ser la sede de la Asociación de Amigos del Camino de Santiago en Palencia, el CIT del mismo nombre en Carrión -al presidir ambas entidades desde agosto- y el Centro de Documentacíón y Estudios Jacobeos, con la biblioteca más importante del país sobre la milenaria ruta. «Dentro de poco necesitaremos más espacio porque no nos caben los libros. Y ahí contamos con la ayuda de la Junta de Castilla y León y de la Diputación, que es muy importante. Sin las administraciones estos lugares culturales, que en un principio son ideas factibles, si no están apoyadas por recursos económicos no se pueden materializar. Es lo que queremos para proyectos que afectan a mucha gente en muchos pueblos y el Camino de Santiago en el recorrido Francés sigue muy vivo», indica.

OCIO Y VIDA FAMILIAR. José Antonio Perrino decidió dejar el sacerdocio y se secularizó en 2019 para contraer matrimonio con Letizia, su mujer uruguaya, con la que primero contactó dos años a través de un amigo salvadoreño. Tras viajar a Montevideo, su pareja decidió retornar con él a Carrión y hasta hoy. 

Ya jubilado, el exgerente del hotel enclavado en el cenobio de San Zoilo, sigue con sus responsabilidades en las asociaciones cluniacenses y jacobeas, sin dejar el ámbito religioso. «Yo nunca reniego de lo que he sido, sigo vinculado con las parroquias en la unidad pastoral de Carrión y ayudo en todo lo que puedo.  Al no tener ya la responsabilidad de la gerencia del hotel tengo más tiempo y con Leticia hacemos turismo cultural sobre todo por España, y también hemos viajado a Uruguay y México, combinando con algo de playa. Como ya me gustaba la cocina de ver trabajar en el hotel y el restaurante, ahora me dedico a ella pero soy de elaborar comida rápida», explica, al tiempo que apunta que apoya a su mujer en el proyecto de abrir una floristería en Carrión.