Antonino y Pedro Martínez Tavera

Fernando Pastor
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Sus discípulos destacaron su cualidad de acuarelista

Antonino y Pedro Martínez Tavera

La semana pasada se cumplieron 41 años de la exposición-homenaje al pintor Antonino Martínez Tavera en el ayuntamiento de Dueñas. Tanto él como su hermano Pedro, nacidos en esta localidad, fueron pintores de reconocido prestigio.


En este homenaje participó activamente el periodista Fernando Caballero, por aquel entonces bibliotecario en Dueñas. A él le agradezco la colaboración aportando información y material gráfico.


Pedro nació el 4 de octubre de 1912 y Antonino el 1 de enero de 1920. Su padre falleció antes de nacer Antonino, y su madre cuando el pequeño tenía 7 años. Huérfanos, se trasladan a un convento de Quintanar de la Orden (Toledo), donde había morado su tía Nicolasa. Pero pronto los acogen sus tíos Aurelio y Concha en Madrid.

Antonino y Pedro Martínez TaveraAntonino y Pedro Martínez Tavera


Pedro estudió en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, recibiendo formación de grandes artistas, tanto pintores como escultores, entre ellos el gran Victorio Macho. Así, se convirtió en un gran pintor figurativo, destacando en retratos (de la nobleza y la alta sociedad), paisajes y motivos religiosos encargados por órdenes religiosas para sus templos. Impartió clases de pintura y ejerció de catedrático en el Círculo de Bellas Artes de Madrid en el que había estudiado.


Antonino estudió en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, donde tuvo como maestro al gran retratista Mario Benedito, quien le enseñó la importancia del color. Con la guerra fue reclutado y debido a su pericia en el dibujo se dedicó a confeccionar mapas para el ejército.


Después realizó el retrato de un Premio Nobel, que por ello le regaló una enciclopedia.

Antonino y Pedro Martínez TaveraAntonino y Pedro Martínez Tavera


Se dedicó a pintar los carteles anunciadores de las películas y obras de teatro de La Gran Vía, pero debido a que esta actividad le producía escaso beneficio, en 1947 emigró a Chile. Entonces estaba vetado el traslado a otro país a menos que alguien del país de destino lo reclamara, y eso hizo un amigo suyo desde Santiago de Chile.


Estando allí se casó por poderes con su novia palentina, Carmen Ortega, quien un tiempo después marcharía a Chile con él. En ese país nacieron sus hijos, Pilar y Ricardo.


Antonino trabajó allí creando carteles para espectáculos, pero el polvo tóxico que utilizaba para ello le afectó a los pulmones y tuvo que dejarlo. Puso una papelería.


En 1968 hizo un viaje a España. En principio de visita, pero su hermano Pedro, muy implicado en los ambientes artísticos, le dijo que en Madrid podría vivir de la pintura, por lo que en 1969 se instala ya con toda la familia en Madrid y se dedica a pintar y vender cuadros, en los que da mucha importancia a la luz y el color. Pero para vivir con holgura tuvo que abrir una librería-estanco.


Muerte.

Su hijo Ricardo llevaría a Miami cuadros de su padre, para venderlos allí. Un galerista los vio y le pidió que pintara la ciudad de Toledo. Estando en esta ciudad cámara de fotos en mano para luego poder reproducirlo con su pintura, afloraron sus problemas cardiacos y cayó desplomado sin vida. Era el 2 de diciembre de 1983.


Antonino siempre tuvo presente su tierra natal en sus obras, reproduciendo pueblos (incluido Dueñas, por supuesto), pastores, castillos, paisajes otoñales, etc.


Sus discípulos destacaron su cualidad de acuarelista.


El Ayuntamiento de Dueñas organizó un homenaje consistente en una exposición antológica con 21 de sus obras junto a las de otros artistas, entre ellos Jesús Meneses, y una conferencia del crítico de arte Santiago Amón, quien también recitó poemas. Santiago Amón calificó a Antonino como el Blanco de España, paralelismo fonético con la principal institución financiera del país para resaltar la importancia del color blanco en los cuadros de este gran pero escasamente estudiado pintor cerrateño.


Esta exposición, en el salón de actos del consistorio eldanense, fue inaugurada por su hija, Pilar, y duró desde el 25 hasta el 30 de marzo de 1984.


Su otro hijo, Ricardo Martínez Ortega, nacido también en Chile pero residente en Madrid desde los 13 años, con el paréntesis de 6 años en Estados Unidos (1981 a 1987), es conocido en su calidad de dibujante en varios medios de comunicación. Destaca su serie Goomer, realizada junto al guionista Nacho Moreno.


Goomer es el nombre de un camionero mentiroso, tosco, de poca sabiduría pero mucha cara dura, que en uno de sus viajes aterriza en otro planeta (camionero espacial) y decide quedarse. Allí existe vida inteligente, pero rutinaria, muy diferente a la terrícola. Se empareja con Elma, extraterrestre con tres ojos, con intención de vivir a su costa (y de su amigo OP) mientras trata de seducir a su hermana, más atractiva.