«Los toros no son una competición ni se puede medir; son arte»

Jorge Cancho-Carlos M. Santoyo
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En su primera temporada con los del castoreño ganó el Certamen de Novilladas de Andalucía y fue el único que salió a hombros en la final de la Liga Nacional, de ahí que el próximo 30 de marzo se presente en Madrid y en mayo regresará a Sevilla

«Los toros no son una competición ni se puede medir; son arte» - Foto: Sara Muniosguren

Velando armas ya para esas comparecencias en Madrid y Sevilla

Pues sí, dado que Las Ventas y La Maestranza son las dos plazas más importantes de la tauromaquia. La más próxima es mi presentación con caballos en Madrid si bien acudo con la única intención de mejorar la actuación que tuve allí cuando me llevé la final de Camino hacia Las Ventas. Esta es una motivación más a la hora de entrenar para prepararme de cara a estas dos citas.

La de Las Ventas es la tarde de su presentación con caballos, mientras que en La Maestranza, ya ha toreado cuatro veces. Imagino que el deseo es ser profeta en su tierra...

«Los toros no son una competición ni se puede medir; son arte»«Los toros no son una competición ni se puede medir; son arte» - Foto: Sara MuniosgurenAsí es. Sevilla es una plaza muy especial para mi y para toda mi familia. Prácticamente me he criado en La Maestranza desde niño y lo que quiero y deseo con toda mi alma es lograr un triunfo fuerte allí. 

En 2024 ganaba el circuito de Novilladas de Andalucía

Fue una temporada donde he tenido muchos triunfos y también tardes muy duras. Un año de crecimiento, de mucho aprendizaje y de ir ganando en experiencia. En el Circuito de Andalucía hubo tardes perfectas, como la de Úbeda en la que me salió todo, o como la de la final, en la que pude a un toro muy duro. 

Sin caballos, en 2023 demostró sus buen momento en dos certamenes, uno en La Maestranza y otro en el de Camino hacia Las Ventas, así como en las novilladas de Canal Sur

Lo de Las Ventas, si me lo dicen a principios de año no doy crédito. Gracias a Dios me pude liberar del cuerpo y toreé con el alma, como decía Belmonte. Una satisfacción dar aquellas tandas de naturales que aún no me las creo. Sin embargo, fue aún más importancia para mí lo de las novilladas de Canal Sur, pues las llevaba viendo toda mi vida y ganarlas fue el mejor de los sueños.

No debió notar mucho el paso del eral al utrero si tenemos en cuenta esa gran primera parte de la temporada con los del castoreño

Desde dentro lo que más noté fue la mayor dureza del toreo, sobre todo en los meses de agosto y septiembre, ante esas novilladas fuertes que echan en esas fechas. La verdad es que la preparación durante el invierno no fue la mejor, por temas de salud y de estudios, pero aprendí bien la lección. 

Participó en el Circuito de Extremadura, pero no se clasificó pese a la puerta grande con la de Palha…

No pasa nada, son circunstancias del toreo. Lo importante de verdad es que pude salir a hombros, que disfruté ante una ganadería muy torista y que me fue a ver mucha gente joven. Con eso me quedo.

Cebada Gago, Los Maños, Rehuelga, Fuente Ymbro, si bien la de Baltasar Ibán en Arganda le marcó mucho por su dureza…

Me marcó mucho ese día porque pasé un miedo que hasta entonces no había sentido jamás, ese miedo que te hace pensar en que puedes perder la vida delante de un toro.

En la final de la Liga Nacional de Novilladas fue el único que salió a hombros y no la ganó, ¿disgustado?

Fue la recompensa a toda la temporada, con los ganadores de los cuatro circuitos, ante los que tuve una gran actuación pudiendo templar y torear como lo siento. ¿Disgustado?, pues un poquito sí, si bien la tauromaquia no es una competición, ni algo que se pueda medir, sino que es puro sentimiento. Y la gente creo que de lo que se acuerda de aquel día es de las dos tandas de naturales que pegué en esa final. Con eso me quedo yo.

Su primera temporada con caballos la finalizaba con 14 novilladas. No está nada mal 

Desde luego, además pisando los puertos más importantes de España como Villaseca, Algemesí, Arganda, Arnedo... Las sensaciones además fueron buenas. Y es que en el toreo lo importante es evolucionar, ir mejorando cada año y que la gente te siga viendo fresco y con la proyección con la que te siente. 

Quizá a nivel artístico esperaba algo más, de ahí que su nivel de autoexigencia le llevara a decir que había sido un fracaso

Así es. Llegué a calificarlo así porque creo que se aprende mucho más de los fracasos que de los triunfos. Doy valor a lo que hice, pues di una gran dimensión, pero interiormente creo que podría haber estado mejor aún.

En cuanto a Madrid, antes uno iba allí con un gran bagaje y ahora, con la escasez de novilladas, te lo juegas  todo a una carta…

Los tiempos han cambiado. Hoy necesitas ir allí para poder torear luego 40 o 50 novilladas, las mismas que se lidiaban antaño antes de visitar Las Ventas. Pero bueno, yo lo veo como una motivación para seguir haciendo lo que me gusta.

¿Cómo está siendo su preparación?

Muy intensa, haciendo mucho campo y entrenando duro, aspectos ambos fundamentales en el toreo.

Ser torero de dinastía de tercera generación ¿qué supone?

Una suerte, pues tengo en casa a los profesores que más me han enseñado artística y técnicamente a base de arrearme. Mi abuelo fue banderillero en cuadrillas de las figuras y mi padre y mi tío han sido las dos banderas de mi familia, si bien espero poderles superar algún día. 

Ellos le habrán hablado también de los sinsabores del toreo

Me han hablado y los he vivido, y no me refiero precisamente a las injusticias, sino a la dureza que entrañan también los percances. Viví la cornada que sufrió mi padre en Sevilla y pensé que había muerto. Aquello me marcó.

Busca la pureza y tiene a José Tomás de referente. ¡Tela!

Un torero complicado para tenerlo como ídolo, pero es el que más me ha marcado y en el que me fijo como meta, con la intención de poder llegar algún día a estar a su nivel.