Parte de la fachada caravista de la parte suroeste del edificio que ocupa el número de 2 de la calle Padilla, en el barrio de Pan y Guindas, sufrió ayer un desprendimiento que dejó varios escombros en el suelo. En concreto, fueron varios ladrillos de las plantas octava y novena del inmueble los que se desprendieron unos 30 metros hasta caer al suelo, un hecho que motivó la presencia de los bomberos.
Según informó a este periódico el Servicio de Prevención, Extinción de Incendios y Salvamento (Sepeis) de la capital, el derrumbe solo causó daños «estéticos», por lo que, hasta el momento, no hay riesgo «inminente» de derrumbe en la estructura del edifico.
Tras recibir el aviso a través del Servicio de Emergencias del 112, una dotación del Sepeis acudió a primera hora de la tarde al inmueble, donde habitan 44 vecinos, para comprobar los posibles daños. El arquitecto del Cuerpo certificó que no hay riesgo de que los daños trasciendan más allá de la capa exterior, lo que a su vez ha provocado el desprendimiento de alguna doble ventana, si bien no fue necesario decretar el desalojo de los residentes.
Asimismo, el Sepeis confirmó que no hubo que lamentar daños por el suceso, ya que la zona en la que cayeron los escombros permanece vallada desde hace semanas. Cabe recordar que dicho vallado fue decretado por el Servicio de Urbanismo del Ayuntamiento tras examinar el estado de la fachada después de que un vecino alertara de un desprendimiento en su piso.
PROYECTO. Los vecinos del número 2 de la calle Padilla tienen la obligación de presentar un proyecto de reforma del edificio, ya que, de lo contrario, el Consistorio podría sancionarlos económicamente.
Tal y como avanzó este periódico, el Servicio de Urbanismo amplió en diez días hábiles el plazo que la comunidad tenía para presentar el proyecto de la reforma. Dicho período, de acuerdo con lo establecido, finalizaría esta semana, si bien, como también informó Diario Palentino, esta fecha sería «aproximada».
El Servicio de Urbanismo del Ayuntamiento precintó el pasado 6 de febrero los aledaños del edificio, que consta de once plantas, por el riesgo de derrumbe «inminente» en una de sus fachadas. El edifico presentaba problemas en la estructura, ya que, como afirmaron a este rotativo fuentes vecinales, la capa interior «no está bien» sujeta a la exterior, lo que provocó que esta última se encontrara en riesgo de separarse. Esta situación estuvo patente, sobre todo, en los pisos superiores, donde es más notable el desprendimiento entre ambas capas.
Tras el aviso de un vecino alertando de un desprendimiento en su ventana, el Servicio de Urbanismo se personó en la vivienda para estudiar la situación. De acuerdo con su valoración, se había desplazado la doble ventana en algunos pisos de la octava y novena planta -donde ahora ha tenido lugar el derrumbe-; y se había perdido también la verticalidad de la hoja exterior del cerramiento de ladrillo, formándose un hueco «de dimensiones variables» entre la parte exterior y la interior, entre otros problemas urbanísticos.
El proyecto de reforma, como también informó DP, consta de dos fases. En la primera de ellas se llevarán a cabo actuaciones de contención, con las que se busca aplicar un corsé al edificio e impedir el desprendimiento de las fachadas, tal y como ocurrió ayer; y una segunda en la que se buscará envolver dicho corsé con una envolvente térmica.
Los trabajos más inmediatos se centran en la primera actuación, que se iniciará gracias a la aportación económica de los vecinos junto a un crédito bancario. Se estima que el coste rondaría los 600.000 euros.