«Los ataques al poder judicial vienen desde dentro»

Pablo Torres
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Ignacio Stampa, exfiscal del caso Villarejo, narró el pasado martes sus vivencias al frente de la causa durante la presentación de su libro en el Casino

Ignacio Stampa - Foto: Óscar Navarro

Ignacio Stampa es fiscal en la Fiscalía Provincial de Madrid, pero su nombre resonó fuertemente en la esfera judicial y política durante los años que estuvo en la Fiscalía Anticorrupción, cuando se encargó de la Operación Tándem, causa que llevó al excomisario Villarejo entre rejas.

¿Qué significó en su vida el caso Villarejo?
No puedo decir que fuera un caso más porque condicionó mucho nuestro aspecto personal. Profesionalmente, absorbía todas las horas del año. 

Fue un caso que nos sacó, muy a nuestro pesar, del anonimato. Estuvimos 40 meses sin que nadie nos conociera, hasta que empezaron a atacarnos. Profesionalmente, me sirvió para conocer muchísimas cosas que son difíciles de creer. Me permitió trabajar con muchos profesionales con los que solo puedes trabajar en circunstancias muy especiales.

Viéndolo desde una perspectiva más fría, ¿ve ese aprendizaje como algo positivo?
Absolutamente. Que me pasaran malas cosas no quiere decir que no aprendiera para bien. 

¿Qué le viene a la cabeza si le menciono el nombre de la exfiscal general Dolores Delgado?
Una nefasta fiscal general del Estado y una mala persona. 

Al escribir El complot, ataca a muchas personalidades importantes en el país. ¿Pensó en algún momento en parar y no publicarlo?
Por mi parte no es ningún ataque. Es dejar una plasmación objetiva de la realidad. Me defiendo de todo lo que me atacaron. 

Estuve tres años tomando notas hasta que el libro salió. Se midió mucho para no vulnerar el deber de reserva. No había que tener cuidado con no faltare el respeto a nadie porque eso no iba a ocurrir. Se iban a contar las cosas de la forma más aséptica posible.

Estaba todo contrastado, no había nada que temer. Nos limitamos a contar del caso Villarejo solamente lo que, de alguna forma, era conocido, y utilizarlo para contextualizar lo que a mí me pasó. Eso puedo contarlo entero, como podría cualquier ciudadano. 

¿Diría que la separación de poderes, tal y como se anuncia, corre realmente peligro en nuestro país?
Quizás, sí. Vemos más invasiones en el poder judicial y se pretende tener un mayor control de los órganos judiciales y no judiciales.

Cada vez hay críticas más peligrosas al trabajo de los jueces, pero no solamente vienen de los poderes del Estado. Acabamos de ver que el fiscal general ha dicho del Tribunal Superior de Justicia de Madrid que, investigando el caso de la filtración, no está contribuyendo a la justicia. Es decir, los ataques al poder judicial vienen desde dentro. Así que sí, estamos en un momento peligroso. 

¿Cómo de perjudicial fue que le sacaran a usted y a Miguel Serrano del anonimato?
Ese es uno de los problemas que provocan las causas en las que hay intereses mediáticos.

Nosotros llevábamos una causa muy mediática, pero los periodistas respetaban que no quisiéramos salir. Nuestro nombre empieza a conocerse porque nos atacan como si fuésemos podemitas. Si los fiscales están tranquilos y no se les presiona, es más fácil funcionar y trabajar que si te levantas todos los días siendo insultado.

Lo que ocurrió con nosotros, y más especilamente conmigo, es que el peor ataque venía de mi propia casa, de la Fiscalía General del Estado.