Cáritas Diocesana, a nivel provincial y regional, quiso ayer la vuelta «al trabajo invisible» que llevan a cabo las empleadas del hogar con motivo del Día Internacional de este colectivo. Durante este acto, voluntarias de la entidad organizadora leyeron testimonios de trabajadoras no presentes a modo de homenaje a su labor y cada uno finalizó con el giro de un reloj de arena.
De esta forma, se representó tanto el lema de la campaña, El tiempo de ellas, como la intención de dar la vuelta a la situación de esta profesión para que se valore tanto su trabajo como su tiempo y derechos laborales. Para concluir el acto se procedió a la lectura del manifiesto reivindicativo.
Según Cáritas, el sector del empleo doméstico está marcado por la precariedad y la desigualdad y las mujeres representan el 95% de estos puestos de trabajo en España y el 45% son migrantes en situación regular. A esta realidad se añade un número significativo de mujeres en situación administrativa irregular que no figuran en las estadísticas oficiales. Hubo mejoras como el acceso al desempleo y el aumento SMI, pero subieron los costes a las personas empleadoras, sin que la administración implemente suficientes medidas de apoyo.