Una iniciativa particular para terminar con la pirotecnia ruidosa en la capital acumula hasta la fecha casi 500 firmas en la plataforma Change.org. El objetivo de esta recogida de apoyos es terminar con los fuegos artificiales y los petardos que producen ruido, ya que este afecta especialmente a colectivos sensibles como las personas con trastorno del espectro autista (TEA), así como a las mascotas.
Las asociaciones de personas con TEA de la capital, a saber, la Asociación de Autismo Palencia y la Asociación Mundo Azul, aplauden esta propuesta. «Todos los años hacemos la misma reivindicación. El tema de la pirotecnia es algo sumamente molesto para las personas con TEA», asegura la presidenta de Autismo Palencia, Laura Matallana, al tiempo que lamenta no haber conseguido nunca ningún avance en esta materia. «Si han empezado con esta iniciativa, nosotros lo vamos a apoyar», afirma.
Desde la asociación reconocen que la adopción de esta medida sería «beneficioso para todo el mundo», incluido el «porcentaje de población a la que el ruido le molesta». «Todos tenemos derecho a pasarlo bien y disfrutar, pero en las mismas condiciones», alega.
En términos similares se manifiesta la Asociación Mundo Azul, la cual ve también con buenos ojos esta recogida de firmas. «Las personas con TEA pueden tener dificultades sensoriales, entre ellas las vinculadas al sentido auditivo», desgrana su presidenta, Elena Blanco. Precisamente, en la asociación cuentan con un terapeuta ocupacional que trabaja la integración sensorial.
Para Mundo Azul, los mayores problemas de la pirotecnia radican en los espectáculos improvisados, ya que impiden que los usuarios tomen medidas al respecto. «Una cosa son los fuegos artificiales que organiza el Ayuntamiento, en los que se conoce la fecha y la hora exacta para que la persona afectada tome medidas. El problema son los petardos que tira la gente de manera independiente, ya que no podemos anticiparnos a esa situación», reivindica Blanco.
En este punto, cabe recordar que la Ordenanza para la Protección del Medio Ambiente contra las emisiones de Ruidos y Vibraciones prohíbe «explosionar petardos y otros artificios pirotécnicos» en todo el término municipal, si bien, de manera excepcional, el Ayuntamiento podrá autorizar la explosión de petardos «en lugares públicos concretos, con ocasión o motivo de la celebración de ciertas festividades o acontecimientos en los que tradicionalmente vengan siendo utilizados». Según la Ordenanza, la falta de autorización conllevará la incautación del material y podría ser un hecho constitutivo de delito.
Cabe señalar que el ruido de los petardos y los fuegos artificales afecta también a otros colectivos de personas, especialmente las que son altamente sensibles, o aquellas que padecen un trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH).
IMPULSORA. La impulsora de la propuesta, Cristina Cancho, comenzó con la recogida de firmas debido a los problemas que generan en su mascota los petardos lanzados en Nochevieja. «Este año me enteré que hay varios ayuntamientos que promueven la pirotecnia no ruidosa basándose en el daño que causan a personas sensibles y a animales», relata, a la vez que reconoce que tiene constancia de más personas que padecen este problema. «Conozco gente que en Navidad lleva a sus mascotas a la guardería de animales porque está más alejada de la ciudad», apunta.
Lo que pretende Cancho con esta iniciativa es instar a las autoridades de la capital a reconsiderar el uso de pirotecnia ruidosa en las fiestas y eventos. «Pensé que era buena idea recoger firmas para plantearlo y así contar con un apoyo mayor», argumenta.
El objetivo es alcanzar las mil firmas en la plataforma Change.org para, posteriormente, presentar la iniciativa en el Ayuntamiento y que pueda tomarse en cuenta. «Estoy totalmente convencida que se acabará estudiando», manifiesta Cancho de forma optimista. Y es que, argumenta, «cada vez son más ayuntamientos los que apuestan por la pirotecnia sin ruido, así que estamos en una tendencia al alza».