Terminó la liguilla y la conclusión principal es que los 13 primeros clasificados son equipos de las cinco grandes Ligas. Es decir: todos los cambios hechos no han modificado prácticamente nada. De las 22 escuadras que presentaron Inglaterra, España, Alemania, Italia y Francia solo han caído Girona, Stuttgart, Leipzig y Bolonia. Los ingleses han hecho pleno metiendo a tres entre los ocho primeros, avanzan los cuatro franceses, los italianos y los alemanes se presentaban con hasta 10 (cinco por cabeza) y han colado ya siete de ellos, y los españoles a tres, pero dos entre los puestos más altos. Como decía Luis Aragonés, «en el fútbol está todo 'inventao'». Se trata de retorcer la misma idea para que parezca otra cosa. Y, de paso, sobrecargar el calendario: el Madrid ganó la pasada Champions jugando 13 partidos, si quiere ganar esta deberá disputar 17.
El gol del pánico
El único gran sobresalto de la noche se vivió en Manchester, cuando a los 44 minutos Onyedika (Brujas) marcaba el 0-1 en el Etihad y dejaba virtualmente eliminado al City. Las alertas del 'planeta-fútbol' saltaron y en el descanso de todos los partidos se 'rumió' la posibilidad de que el campeón de 2023 cayese a la primera. No sucedió. A los ocho minutos de la segunda mitad Kovacic tiraba de una jugada individual en el equipo que mejor hacía funcionar el colectivo y abría el camino del 3-1. Ahora aparecen Bayern o Madrid en el horizonte 'sky blue'. «Son mejores que nosotros», afirma Guardiola resignado. Será un caramelo envenenado en el camino, pero mucho tiene que mejorar -defensivamente, sobre todo- para ser un peligro real.
Rotaciones
Liverpool y Barça eran los dos únicos equipos que arrancaban la jornada clasificados matemáticamente en el 'Top ocho' y, por tanto, protagonistas de los únicos partidos en los que no había nada en juego por arriba. Se notó. Los 'reds' lo habían ganado todo y perdieron (3-2 en Eindhoven). Los azulgrana entregaron un empate al Atalanta (2-2) que dejó tocado a Ronald Araújo: para creer en el sistema de Flick hay que ser un central más táctico que físico y tener un carácter optimista, o sea, pensar que todo saldrá bien si se tira la línea de forma adecuada. El uruguayo es pesimista (da el paso atrás para protegerse en lugar de darlo adelante como quiere el alemán) y fía todo a un físico portentoso en lugar de creer en la estrategia. Corregir ese 'agujero' mano a mano entre técnico y central es el siguiente paso.
Sin milagros
El cupo de equipos españoles se cerró con dos noticias que podían estar escritas desde la víspera: la consagración del Atlético (cinco victorias consecutivas para terminar en quinta posición) y la salida por la puerta falsa del Girona, que tuvo al Arsenal enganchado de la pechera (1-0) pero cometió groseros errores de novato para llevarse la séptima derrota en ocho partidos. La única 'duda' estaba en ese 2,3 por ciento de posibilidades que tenía el Real Madrid de meterse directamente en octavos. Pero tampoco. El 0-3 ante el Brest, objetivamente engañoso y endulzado con la pegada impía de este equipo, no sirvió para obrar el 'Milagro'. Tampoco al Bayern. Lo único 'previsible' (con enormes comillas) que no sucedió fue el 'biscotto' del Stuttgart-PSG: el empate clasificaba a ambos, pero los franceses arrollaron (1-4) y recordaron que en el fútbol lo normal no es amañar sino competir. Consideramos que sospechar de antemano es normal porque el ser humano tiende a ser malpensado, pero conocer solo un poquito a Luis Enrique era algo que despejaba cualquier sombra de duda.