«Aunque solo formé parte de Diario Palentino unos meses, lo que viví y aprendí allí es una experiencia que aún hoy llevo conmigo. De hecho, si tuviese la oportunidad de volver atrás en el tiempo, mi paso por la redacción sería algo que me gustaría seguir viviendo». Así habla Andrea Martín Enríquez de su etapa en el decano de la prensa provincial en el verano de 2014, en el que cursó sus prácticas en el departamento de Diseño. Comenta que fueron su primer contacto con el mundo laboral y que aquellos meses en la redacción le «ayudaron mucho a abrir los ojos». «Me hice una rutina y aprendí la importancia del orden, de saber escuchar y de no encabezonarse. Al final, pienso, o al menos en mi caso fue así, que las prácticas son la dosis de realidad de cualquier estudiante», explica esta palentina que, por aquel entonces, estudiaba Publicidad y Relaciones Públicas en el campus de Segovia de la Universidad de Valladolid.
Destaca el apoyo de José Antonio Mota y de Alberto Olano, quienes la enseñaron a manejar diferentes programas de edición de Adobe, «cosa de la que les estaré eternamente agradecida, ya que incluso hoy en día es algo que sigo utilizando». Además, subraya que aprendió mucho de ella misma como persona. «Gracias a las prácticas conocí a una Andrea capaz de responsabilizarse de las tareas y de ser más eficiente», comenta Martín, quien también rememora «el valor humano de los miembros que lo conforman, en especial, el departamento del que formé parte». «Para ellos no eres un número, eres una persona y se preocupan porque tu experiencia sea enriquecedora y, además, consiguen que aprender, formarte y pasar tu jornada laboral sea algo útil, pero también fácil y, en algunas ocasiones, hasta divertido», apunta. A eso se sumó que «el grupo de becarios formamos un buen equipo, tanto en la oficina como fuera».
No escribió ningún artículo, pero aún conserva alguna maqueta de reportajes especiales de fin de semana, «que era en los que el equipo podía ser más creativo». Asimismo, todavía guarda un anuncio por palabras que solicitó un transportista al que incluyeron el dibujo de un camión y que gustó mucho a la persona que puso esa publicidad. «Quien lo encargo llamó para dar las gracias. Creo que fue la primera vez que me sentí orgullosa laboralmente y que pude ver reflejado el valor de mi esfuerzo. Fue un detalle pequeño, pero aún hoy lo recuerdo con cariño. Pienso que esos momentos -cuando alguien reconoce tu trabajo- son únicos y dignos de atesorar porque son la prueba de que vas por el buen camino», añade. Otra anécdota que recuerda ocurrió el día que propuso siluetear una orquídea y separarla del fondo, tallo incluido. «Me dijeron que no iba a ser posible y, efectivamente no lo fue, pero a veces tenemos que darnos el golpe para aprender. Al final, tuve que reconocer mi error y aprendí a ser creativa y a crear la mejor versión de algo con el tiempo y el material que se tiene. Finalmente, el anuncio quedó bonito, de hecho, aún lo conservo», rememora.
Más allá de lo puramente ligado a la maquetación de páginas, guarda en su memoria que Mota y Olano la adentraron en grupos de música «que me sacaban de mi zona de confort», así como las risas, los vinos para desconectar y «los quebraderos de cabeza que sé que les di a veces con mi gran pasión por la moda». «Tengo que decir que valoro mucho que no me mandasen a la porra, aunque tuvieron su pequeña venganza con su inocentada a la becaria. Casi se me sale ese día el corazón del pecho», admite. Además, asegura que son personas que la han ayudado a lo largo de su trayectoria profesional. «Cuando lo necesité, Mota me aconsejó con mi currículum y me ayudó a preparar mi carta de presentación y eso es algo por lo que le estaré eternamente agradecida», explica. Actualmente se encuentra en Madrid, pero «cuando nuestras agendas nos lo permiten, me gusta visitarles brevemente».
Tras el verano de becaria en DP, finalizó el grado en tierras segovianas y después cursó dos másteres, uno en Escritura Creativa en la Complutense y otro de Marketing en la Autónoma. En el apartado profesional, estuvo de prácticas en el departamento de Marketing de Consumo de la Editorial SM y, desde hace seis años, forma parte del departamento de Comunicación de Editorial Hidra.
«Soy la responsable del equipo y cuento con personas a mi cargo. Puedo afirmar que mi trabajo es uno de los pilares de mi vida. Estoy orgullosa de haber conseguido llegar a formar parte del sector editorial, ya que la literatura es una de mis mayores pasiones», declara Martín, que, de su actual trabajo, le gusta destacar que fue la presentadora del evento en el que se daba a conocer en Madrid la novela El Familiar, de Leigh Bardugo. «Los meses de arduo trabajo de cara a la preparación no me prepararon para los nervios que sentí el día del propio evento. Por suerte, el trabajo duro tuvo su recompensa y todo fue un éxito», concluye.