na máquina de coser. Ese fue el regalo que el joven Daniel Casado de la Cruz pidió por Reyes hace unos cinco años. Explica que era un mundo que le había llamado la atención desde que era pequeño y, por ello, decidió dar el paso y empezó a practicar. «Mi madre pensó que estaba un poco loco, pero al final me la compró y, desde entonces, me empezó a interesar mucho más el mundo de la costura», detalla este palentino de 22 años con formación en Diseño Gráfico y Diseño 3D, conceptos que, según admite, «en parte me están ayudando» para ir entrando en el sector de la moda.
Hace unos dos años, apostó por su pasión desde un pequeño taller y empezó a crear su línea de ropa, que se caracteriza por ser única, alejada de las grandes cadenas que sacan el mismo artículo en repetidas ocasiones. «Estaba cogiendo un buen manejo de las máquinas y me gustaba el producto que estaba haciendo, que está hecho totalmente con telas recicladas», explica Casado, quien acabó bautizando su marca como Dozens of souls, con sede social en Mudá, en la Montaña Palentina. «La prenda que hago está personalizada para un cliente y tiene productos reutilizados. No se vende al por mayor», explica el diseñador. Desde hace un mes dispone de una página web en la que están a la venta algunos productos, como pantalones, kimonos, camisetas o chaquetas, aunque también ofrece la opción de que el cliente rellene un formulario con todas las especificaciones que desee. «Por ahora lo que no estoy haciendo son zapatos», detalla.
En este punto, Casado hace hincapié en que reúsa tejidos y que los consigue en los comercios de Palencia o a través de un proveedor que se encarga de ello. «Siempre reviso que sea material reciclado», manifiesta el diseñador, que quiere presentar a sus clientes un «producto único y también amigable con el medio ambiente». «La industria de la moda es una de las más contaminantes del mundo», añade.
Aspira a poder dedicarse a este sector profesionalmente y, al menos, todo parece indicar que va por buen camino. Sus primeros pasos en esta aventura están siendo satisfactorios. «Esperaba un cierto apoyo, pero se ha vendido mucho», comenta el palentino, que ha participado en eventos del sector mostrando sus creaciones. Uno de ellos fue la jornada Influencers y su papel en la moda, que tuvo lugar en el Casino.
Por último, espera que los compradores «vean los productos como una prenda, que es lo que es, sino también como una pieza única de arte». Así que cualquiera que quiera llevar puesto un elemento singularísimo ya sabe dónde tiene que llamar, a un taller que comenzó con una máquina de coser y al que llegaron después otros aparatos, como una remalladora, una plancha térmica y una sublimadora. Todo ello, con el objetivo de crear algo irrepetible y que va cogiendo forma en un maniquí.