En un marco incomparable, en el centro de Valladolid a un palentino de Meneses de Campos el pueblo cofrade y creyente le otorga justo reconocimiento, encargándole una labor de cariño y profesionalidad: la iniciación de la Semana Santa de este año.
Es la llamada de la Cofradía de las Siete Palabras a los hermanos cofrades. El grito de reconocimiento, el despojo de lo material para apartarse del mundo profano acercándose al tiempo sagrado, el Kairós.
La iglesia de Santiago y su atrio dan cabida a un acto abarrotado de autoridades, hermanos y vallisoletanos, cada uno en su puesto y condición. Al pie del retablo barroco del altar se celebra el advenimiento.
Al lado del evangelio, preside el Cristo crucificado de Francisco de la Maza que se procesiona el Viernes Santo entre los dos ladrones, ambos en el museo Nacional de Escultura, el bueno Dimas y Gestas el malo que aparta la vista del del centro de la pasión, sometiendo su cuerpo desnudo a una torsión de rabia y dolor, lo que le hace ser considerado la mejor figura de desnudo humano del mundo. Los dos acompañantes en el morir son obras de Gregorio Fernández. Lo bueno de nuestras vidas y lo malo apartado de la Cruz.
Gestas fue para mí un trabajo especial. Presidió mi mundo artístico en la forja de mi personalidad, por eso el marco de la iglesia conteniendo el soneto de David ha sido un precioso regalo maravillosamente envuelto.
El umbral de la Semana Santa se había traspasado. Y fue misión de Ángel Cuaresma compañero de David introducirle. Él le conoce bien y nos habló del sufrimiento que soportamos cada uno de nosotros. Al protagonista del acto le recordó que el suyo estaba arropado en el cariño que él profesa al hacer de su vida un trascurrir lleno de elogios profesionales y dentro de una maleta con un destino final: la esperanza.
El grito de David, serio, humilde, pero alto y profundo pedía a Dios dejarse ver para conocerle. En estos tiempos es un chillido desgarrador unánime: muéstrate, Señor para reconocerte; porque todo lo que nos rodea es incertidumbre, ambición, odio y dolor. Eres nuestra esperanza de vida, ahora y luego.
Las palabras de David y el soneto fueron una oración, un rezo desde el silencio interior, nuestra intromisión, como la que nos propone el nieto de Eugenio D'Ors. Así podemos llegar a la pietá, el recogimiento que todo hombre de bien ha de tener en estas fechas.
Ahora vendrá el despertar mañanero con el golpear de los cascos, lloros de violón de los caballos en los adoquines de Valladolid, el pregón del Viernes Santo y la pasión de nuestro Señor cerrando el día.
Y lo dice una persona mal creyente pero llena de arrepentimientos. Gracias David. Te has merecido un gran abrazo.
agradecimiento. «Hemos vivido un emotivo Palabra y Música. Memorial Ángel María de Pablos», afirma la cofradía de las Siete Palabras en su Facebook, en el que da las gracias al autor del poema del pregón del Sermón de las Siete Palabras de este año, David Frontela; a Ángel Cuaresma y Luis Amo Esguevillas por acompañar y conducir el acto; al hermano de honor, la Banda Sinfónica de Arroyo; a Ateneo Coral, Coral Cántico y Coral La Enseñanza; a Diego Gutiérrez y David Rivas; a Eugenio Rodríguez García y Pablo Toribio Gil; a la UP Salvador-Santiago Valladolid; y a todos los que asistieron, que gracias a su presencia este acto se consolida como un referente de la cofradía.