Con el corazón roto y un nudo en el estómago en Astudillo

Rubén Abad
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La localidad llora la muerte de Tamara, Daniel y Amaia en un multitudinario minuto de silencio. El Ayuntamiento decreta tres días de luto oficial

Con el corazón roto y un nudo en el estómago en Astudillo - Foto: Brágimo ICAL

El silencio se adueñó ayer de las calles de Astudillo, enmudecidas por una tragedia que ha dejado sumidos en un profundo dolor a sus vecinos. Un pueblo consternado por el triste fallecimiento en un accidente de tráfico de Tamara, Daniel y Amaia, para quienes sus paisanos se deshacían en elogios y palabras de cariño y afecto. Y es que ese es el único consuelo que tenían los astudillanos, en una jornada de luto en la que la tristeza lo envolvía todo.

El alcalde, Luis Santos, se acercó el domingo hasta el lugar de los hechos al poco de producirse la noticia, cuando el pueblo ya era un «hervidero de rumores». «Aquello era el infierno, con los cuerpos tendidos en el suelo una vez que fueron excarcelados por los bomberos», comentaba a Diario Palentino con el dolor metido en el cuerpo y, tras haber publicado a primera hora un bando en el que dejó a un lado la parte más institucional y se guió por el corazón. «Hoy no sale el sol en Astudillo y, aunque salga, no brilla en nuestro pueblo. El destino se lleva tres vidas en plenitud. De repente, sin avisar», reza el documento, en el que también decretó tres días de luto oficial.

«Ha sido una fatalidad, un golpe muy duro para Astudillo. Hacían mucha vida social, eran encantadores y estaban muy involucrados con el pueblo», resumió desde su despacho, en la planta baja de un Ayuntamiento en el que solo las llamadas de teléfono para organizar todos los preparativos de la tarde rompían el silencio reinante. El mismo que hace dos décadas sumió al pueblo en la más profunda tristeza, cuando tres vecinos fallecieron en una explosión de gas en Burgos.

Con el corazón roto y un nudo en el estómago en AstudilloCon el corazón roto y un nudo en el estómago en Astudillo - Foto: Brágimo ICAL

MINUTO DE SILENCIO

Ese silencio se trasladó por la tarde a la plaza, punto de encuentro de los astudillanos, en un sentido minuto de silencio en el que podía oírse hasta la respiración. «Hay silencios que lo dicen todo. Esta plaza, que en otras ocasiones ha sido testigo de nuestras fiestas y celebraciones, hoy [por ayer] toca la otra cara», manifestó el alcalde en declaraciones recogidas por la Agencia Ical. «A todos se nos pone un nudo en el estómago», afirmó, al tiempo que destacó el «sinfín» de mensajes de cariño y pésame recibidos, que trasladará a los familiares.

Ese cariño al que se refería el primer edil se trasladó a todos los rincones del pueblo, incluido el colegio Anacleto Orejón, donde las banderas ondeaban a media asta y donde los compañeros del niño de cinco años fallecido elaboraron un gran corazón en el suelo con la leyenda «Nunca te olvidaremos, Dani. Te llevaremos siempre en nuestros corazones».

Con el corazón roto y un nudo en el estómago en AstudilloCon el corazón roto y un nudo en el estómago en Astudillo - Foto: Brágimo ICAL

Esas muestras de cariño se repitieron a 29 kilómetros de Astudillo, en la capital. Allí, el Club de Atletismo Saborea Cuatro Cantones, donde militaba el joven, aseguraba ayer tener «el alma rota». «Un profundo dolor y la tristeza embarga nuestros corazones. Hoy, hay una estrella más en el cielo y dos ángeles a su lado», señalaban en sus redes sociales. «Estamos desolados, no hay consuelo y las palabras no son suficientes para expresar este sentimiento. Tenemos el corazón hecho trizas», añadieron.

UNA VECINA ENTRAÑABLE

Sus paisanos recuerdan a Tamara como una mujer «muy trabajadora» y «perfectamente integrada en el pueblo». Las vecinas localidades de Torquemada y Villalaco, o el propio Astudillo, han dado buena cuenta de ese carácter luchador de la mujer.

Con el corazón roto y un nudo en el estómago en AstudilloCon el corazón roto y un nudo en el estómago en Astudillo - Foto: Juan Mellado

Durante dos años, atendió al otro lado de la barra del bar Ideal a los clientes con una profunda sonrisa y una dedicación ejemplar. «Era una chica majísima y muy activa», recuerda la dueña del establecimiento, Teresa. «Era maravillosa para todo. Era una gran trabajadora, muy luchadora e involucrada con el pueblo y con la juventud, tanto que formó parte de un partido político», añade Reyes, que trabajó codo con codo con la fallecida.

«No nos lo podemos creer», se repetían una y otra vez en pequeños corrillos vecinos como Daniel, quien puso el énfasis en lo «genial» y «trabajadora» que era Tamara. «Era un matrimonio joven [él trabaja en Burgos] y se les veía muy felices. Tenemos un disgusto muy grande. Si me lo llegan a decir ayer [por el domingo], no duermo en toda la noche», añadía. Similares adjetivos empleó Marian, de Villalaco, quien calificó a la mujer como «una chica estupenda, agradable y cariñosa». «Tengo un nudo en el estómago que no me deja hacer nada», concretó.