Ni el frío, que lo hizo, y también por momentos un viento desapacible, deslucieron ayer el Carnaval de la capital que, como cada año sacó nuevamente a la calle sus mejores galas con mucho trabajo -especialmente materno y paterno-para lograr disfraces llenos de imaginación y colorido. A ello se sumó la calidez humana para dar brío a una fiesta que no decae año a año.
Desde la plaza de San Pablo, en dirección al parque del Salón, con sucesivas paradas, cientos de personas disfrazadas, a título personal y en pequeños y en grandes grupos, secundaron el transcurrir de cuatro carrozas, tres charangas y dos espectáculos. El recorrido a lo largo de toda la calle Mayor se llenó de máscaras, ropajes y aderezos se todo tipo, música y, especialmente, de buen humor acompañados de espectáculos de animación bajo el título Anorak y Ludinautes de la mano de Producciones Scura. En el primero de ellos, una animosa tribu Inuit, no dejó a nadie indiferente con su Máquina de Hielo, La Gran Mamut, repartiendo el frío y haciendo gala de las bajas temperaturas reinantes ayer, que helaron en parte el ánimo y las carnes de los presentess en el desfile, dentro y fuera de él. Un jardín mágico, setas del bosque, indios de la selva, disfraces con notas musicales, ovejas de la Soficañada Real Palentina e, incluso, una electrocharanga móvil divirtieron al personal. Además, se pudo leer una pancarta reivindicativa: «Sin pasarela en San Antonio», en alusión a la que Adif pretende derribar en el barrio por las obras del AVE.
La Máquina del Hielo, trató de acercar la lucha contra el cambio climático llenado de frío las ciudades y a buena fe que ayer fue una de esas jornadas en la que el invierno pegó duró. En su viaje fueron acompañados por unos cuantos animales de su región y su tiempo; La Mamut Madre, junto a su hijo y un oso polar a la deriva sobre un trozo de hielo.
Con frío pero con brío carnavalero - Foto: Óscar NavarroPara representar que los niños ya no juegan en la calle acudió a la ciudad Ludinautes, un espectáculo que trata de recuperar ilusión de que, al menos por un día, los más pequeños vuelven a retozar en la calle con sus gritos y sonrisas.
Una vez concluido el desfile del Carnaval, en la carpa montada en el parque del Salón se procedió a la entrega de un total de 4.900 euros en premios pertenecientes a los diferentes concursos para después disfrutar de la música con una sesión de DJs.El Ayuntamiento convocó al efecto un concurso de disfraces que está destinado a grupos con cuatro categorías: general, asociaciones de vecinos, peñas, centros educativos y Ampas.
principales premios. Una vez constituido el jurado al terminar el desfile se inició la revisión de los grupos de disfraces presentados a concurso y, por unanimidad, se entregaron los premios a los mejores. Así, en el caso de la categoría general, el primero de 550 euros para el mejor grupo fue para Los guardianes del reflejo, los 300 del segundo premio para La Churrería, y los 200 del tercero para Debajo del mar. Respecto a las asociaciones de vecinos, el primero de 650 euros se lo llevó Palencia reacciona, de la avenida de Madrid, y el segundo de 350 fue para Circo del Otero, del barrio del Cristo. Por su parte, en la categoría de peñas, los 600 euros del primer premio se los llevó La Corrala, de la Peña Benéfica San Antolín para la mejor disfrazada y los 300 del segundo premio correspondieron a Puzzle de magia y color, de la Peña El Cordón.
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Con frío pero con brío carnavalero - Foto: Óscar Navarro
Con frío pero con brío carnavalero - Foto: Óscar Navarro
Por último, en la categoría dedicada a centros educativos y Ampas, el mejor grupo disfrazado fue las Emociones del Claret, del colegio del mismo nombre, con 550 euros . El segundo premio fue a parar a Tribu Filipenses con 300 euros y el tercero, dotado con 200, recayó en Soficañada Real Palentina, del centro Sofía Tartilán. Como novedad, el vencedor se llevó además, un concierto didáctico a cargo de la Banda Municipal de Música en el colegio y en la fecha que se concrete con el centro.