El sector de la construcción expresa su creciente preocupación ante la elevada carga fiscal y los problemas administrativos que enfrentan los proyectos urbanísticos en la ciudad. La tasa por prestación de servicios urbanísticos, la que se abona para la tramitación de una licencia de obras, se mantiene como la más alta de Castilla y León, mientras desde la Asociación de Empresarios de la Construcción e Industrias Afines de Palencia (Aecopa) ven con preocupación e inquietud cómo los cambios introducidos en el servicio de Urbanismo del Ayuntamiento no solo no están recortando los dilatados plazos de concesión de dichas licencias, sino que, aseguran, se están dedicando exclusivamente a la labor de inspección.
El Impuesto sobre Construcciones, Instalaciones y Obras (ICIO) en la capital se sitúa en el 2,29%, en línea con otras provincias, pero la tasa aplicada a la concesión de licencias urbanísticas alcanza el 2,94%, muy por encima de la media autonómica. En conjunto, la presión fiscal sobre las obras que se desarrollan en la ciudad alcanza el 5,21%, una cifra que en el sector califican de desorbitada.
Desde Aecopa advierten que este nivel impositivo encarece los costes, lo que acaba repercutiendo directamente en el bolsillo de los palentinos y dificulta la viabilidad de nuevos proyectos. En otras provincias, como León o Salamanca, la tasa urbanística es considerablemente más baja, lo que convierte a Palencia en una plaza poco atractiva para la inversión en el sector. Además, el modelo de tributación varía entre municipios, ya que, mientras en Valladolid y Zamora se aplica una tarifa fija, lo que otorga mayor previsibilidad a los promotores, en la capital el cálculo en porcentaje eleva notablemente los costes.
En comparación con el resto de Castilla y León, Palencia se encuentra en una situación singular en lo que a fiscalidad para la construcción se refiere. Mientras que en Salamanca la tasa aplicada es del 0,26% y en Burgos del 0,80%, en la capital palentina estos valores se multiplican por diez. En León, la tasa se mantiene en torno al 1%, mientras que en Soria es del 1,25% y en Segovia del 1,50%. Ávila y Zamora, por su parte, han optado por un sistema de tarifa fija, evitando así la variabilidad en los costes. En resumidas cuentas, para Aecopa, este escenario sitúa a Palencia como una de las ciudades con mayor presión fiscal en el sector de la construcción dentro de la comunidad.
retraso en las licencias. Una situación que, reconocen los constructores, no es nueva e, incluso, estarían dispuestos a seguir soportando si llevase aparejada una agilidad a la hora de la tramitación de las licencias por parte del Ayuntamiento. Sin embargo, los empresarios denuncian que las promesas de agilizar estos trámites no se están materializando y la concesión de permisos urbanísticos sigue acumulando retrasos que encarecen aún más las obras.
Según explican, los permisos continúan demorándose más de un año, a pesar de que el plazo legal establecido es de tres meses, una situación que, advierten, lastra a sus empresas, pero también a los compradores de vivienda y a la inversión en la ciudad. «Los plazos se alargan sin justificación», señalan desde el sector, lo que implica costes adicionales en intereses bancarios y en la gestión de los proyectos, lo que en última instancia se traduce en un encarecimiento de las viviendas y en la paralización de algunas inversiones.
Uno de los compromisos que adoptó el equipo de Gobierno de Miriam Andrés fue, precisamente, el de reducir estos plazos. Sin embargo, casi dos años después de su toma de posesión, el sector de la construcción no solo no ve mejoras significativas, sino que, de unos meses a esta parte, ven cómo el Ayuntamiento ha incrementado su labor fiscalizadora.
«Los técnicos que han entrado en plantilla, en vez de agilizar la tramitación de licencias, están revisando licencias previamente consensuadas y aplicando nuevos valores con carácter retroactivo», lo que Aecopa considera un «abuso» por parte del Consistorio.
«Se están aplicando nuevos criterios sin previo aviso mientras debemos esperar más de un año a que concedan licencias cuando se trata de proyectos grandes», explican. Esta situación ha llevado a que algunas empresas hayan decidido desistir de invertir en la ciudad ante la falta de certidumbre normativa y económica. Ya se ha dado algún caso de empresas que finalmente han optado por instalarse en municipios cercanos.
Según los afectados, el Consistorio no ha reforzado adecuadamente el departamento de Urbanismo, lo que mantiene un cuello de botella en la tramitación de expedientes. «Nos prometieron que contratarían más técnicos para agilizar los procesos, pero lo que han hecho ha sido aumentar el número de inspectores, lo que en la práctica ha supuesto más revisiones y más trabas para los proyectos», denuncia Aecopa.
El impacto económico de esta situación es significativo. Los constructores advierten que los retrasos y la elevada carga fiscal están provocando un encarecimiento de las viviendas, que pueden llegar a costar más de lo previsto inicialmente. «Si los permisos estuvieran listos en tiempo y forma, el dinero ya se habría movido en Palencia y muchas viviendas ya estarían terminadas», lamentan. También alertan de que la falta de agilidad administrativa está afectando a la actividad económica de otros sectores vinculados, como el transporte, la carpintería o los proveedores de materiales.
Con este panorama, Aecopa lanza una petición urgente al Ayuntamiento para «reducir las tasas a un nivel normal, pero también para que se agilicen los procesos administrativos, porque ahora mismo todo está paralizado», insisten desde el sector. «Lo único que queremos es que nos dejen trabajar. Si hay que pagar más, se paga, pero que al menos nos permitan sacar adelante los proyectos en un tiempo razonable», concluyen.