El PSOE de Castilla y León (PSCL-PSOE) lleva incorporado en su ADN un gen cainita que reaparece de vez en cuando para demostrar que sigue ahí y que hay que contar con él en cualquier circunstancia. En unas ocasiones, emerge en los ámbitos provincial o local y, en otras, en el contexto regional, como ha sucedido ahora con esa charla ¿sorpresa?, ¿de tapadillo?, en la que varios procuradores autonómicos se despacharon a gusto contra la nueva dirección autonómica del partido. Tengo muchas dudas sobre la casualidad del micrófono abierto, la ingenuidad de los participantes y la divulgación de las frases. Y tengo la completa seguridad de que los intervinientes hablaban en serio; es decir, que estaban, y están, convencidos de lo que decían y que, además, sabían que, se conociera o no su conversación, Carlos Martínez y su equipo iban a prescindir de ellos o a rebajarles de categoría. El caso más claro es el de la zamorana Ana Sánchez, no confirmada como la poderosa secretaria de Organización que fue durante muchos años. Era lógico pensar que la mano derecha de Luis Tudanca en un puesto tan clave y duro no siguiera en ese cargo, pero bastantes pensaron que continuaría en la bien retribuida Vicepresidencia Segunda de las Cortes. Salvo un milagro en el que nadie cree, no será así. El propio Carlos Martínez lo ha asegurado: "Ha sido un error mayúsculo y debe tener una derivada de asunción de responsabilidades y de consecuencias". La incógnita es saber si el PSCL-PSOE conservará en la Mesa de las Cortes los puestos que previsiblemente perderán Ana Sánchez y Diego Moreno. En Valencia, la alianza PP-VOX ha dejado a los socialistas fuera de la citada Mesa. ¿Pasará aquí lo mismo? No parece, pero…
El caso es que la charla ¿informal? del jueves ha reabierto en el PSCL-PSOE una crisis que no había aflorado desde la durísima pugna entre Villarrubia y Óscar López y que dice muy poco de la cohesión intramuros de un partido que tendría que centrar todos sus esfuerzos en hacer una buena oposición y no perder energías en taponar heridas internas que suelen llevar a la caída de la confianza del electorado.