Apenas 60 centímetros cuadrados han desatado la polémica en Hontoria de Cerrato. Este es el tamaño aproximado del Adoquín de la Memoria que quiere instalar en una de las calles del pueblo (y que el Ayuntamiento deniega) la familia de Antonio García Hevia, asesinado en julio de 1941, víctima de la barbarie nazi en el campo de concentración de Mauthausen-Gusen (Austria).
En su defecto, el equipo de Gobierno del PP propuso trasladar el homenaje al cementerio, donde sí autorizó hoy en pleno la colocación de una placa «junto a las ya existentes de la Guerra Civil», con los votos a favor de los tres ediles populares y la negativa de los dos concejales de IU. Una decisión que no convence a los allegados del represaliado, quienes no cejarán en su empeño, amparados por la Ley de Memoria Histórica. «Es una cuestión de justicia. Es algo que no se puede olvidar, más ahora que las cosas caminan muy feas en Europa», lamentó Mercedes Gutiérrez, sobrina-nieta de García Hevia. «El cementerio es el lugar donde se lleva a los muertos, no a los asesinados en un campo de concentración», manifestó.
«Estamos condenados a repetir la historia», se lamentaba junto a su hermana Carmen Pilar. Ambas, indignadas porque no se les permitió intervenir en una sesión abarrotada de público y a cuya salida insistieron en que «no es ningún capricho de la familia», pues este tipo de homenajes se repiten por «toda Europa». A modo de ejemplo, según señalaron, solo en Castilla y León hay más de 60 de estos Adoquines de la Memoria (Stolpersteine en alemán). A nivel mundial, hay más de 100.000, instalados desde 1992.
Un día importante para estas hermanas, en el que estuvieron arropadas por la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) de Palencia. «Es una cuestión de derechos humanos. Es algo democrático y lícito, pero seguimos anclados en el pasado», subrayó desde el colectivo Araceli Calvo, que definió la decisión municipal como «incoherente».
No obstante, la familia se ha dado de bruces con el alcalde, Juan Antonio Abarquero, quien defendió que una plaza «no es lugar» para colocar un adoquín conmemorativo y expresó su malestar por los «ataques» que, a su juicio, «han pretendido empañar la convivencia y el espíritu de concordia que definen a Hontoria». «No lo van a conseguir, seguiremos siendo un ejemplo de la defensa de los valores democráticos», insistió.
Ante esta situación, ni la familia ni la ARMH se quedarán de brazos cruzados y anunciaron que seguirán luchando «hasta el final». El siguiente paso será recurrir al Procurador del Común y al Defensor del Pueblo antes de elevar el caso a los tribunales. «No tiene ningún sentido colocar una placa en el cementerio, pues ni siquiera está ahí enterrado. El objetivo es encontrar el sitio idóneo para despertar conciencias», defendió el portavoz de IU en el Ayuntamiento. «Se pretende borrar el recuerdo de las víctimas», afearon desde la formación.
A modo de conclusión, Mariano Alfambra, esposo de la sobrina-nieta de Antonio García, puso de manifiesto que se trata de un homenaje a alguien que murió a manos de los nazis. Una forma de mantener en el recuerdo a García Hevia, que nació en Hontoria en 1898 y que, tras huir a Francia durante la Guerra Civil, fue capturado por el ejército nazi en 1940, cuando Hitler invadió el país galo, y deportado.