El ya excomisario jefe provincial de la Policía Nacional de Palencia, Honorio Pérez Pablos (Monasterio de Vega, Valladolid, 1960), puso el jueves el broche de oro a su trayectoria laboral. Se despidió de un cuerpo en el que entró con 21 años, cuando ingresó en la Academia Especial de la Policía Nacional de Santander. Su primer destino fue Valladolid, ciudad en la que ascendió en 1984 a cabo. En 1993 pasó a ser subinspector; en 2000, inspector; en 2009, inspector jefe y en 2018, comisario, haciéndose cargo de la Brigada Provincial de Policía Judicial de Valladolid. En octubre del año siguiente fue nombrado comisario jefe provincial en Soria, último puesto antes de recalar en abril de 2022 en el edificio de la avenida de Simón Nieto de la capital.
Graduado en Criminología, obtuvo la máxima calificación de su promoción en tierras cántabras y, a lo largo de su vida profesional, ejerció de profesor auxiliar e instructor de tiro, de jefe de sala del 091 y en seguridad privada, entre otros ámbitos. Además, prestó servicio en los Juegos Olímpicos de Barcelona y también trabajó en las ciudades de Ávila y Madrid. A orillas del Manzanares fue destinado a la comisaría del distrito centro, «la más conflictiva de España».
¿Cuáles fueron los principales retos que tuvo que afrontar como comisario jefe provincial?
Después de incorporarme, conocer la ciudad y analizar la realidad socioeconómica y delincuencial, observé si había margen de mejora en los procedimientos de actuación y tomé medidas. Aquí tenemos grandes profesionales policiales y siempre que llega un jefe nuevo, este quiere cambiar algo con la intención de mejorar, si bien otra cosa es conseguirlo. En mi caso, todo lo que implicara mejorar procedimientos y aumentar la eficiencia siempre es complicado, pero fue un objetivo permanente desde que llegué aquí. La gestión de recursos humanos y del talento tiene que estar al servicio de los ciudadanos y de la Policía.
Tuvimos un alto nivel de eficacia, la investigación fue rápida y los grandes eventos, como la celebración de la ITA, el festival Palencia Sonora, la Feria Chica, las fiestas patronales de San Antolín, las tractoradas o la reciente visita del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se solventaron sin ningún tipo de incidentes.
Por otro lado, la cita previa para el documento nacional de identidad (DNI) y el pasaporte están en tiempos mínimos de espera. En relación con este asunto, ya hemos puesto en funcionamiento cuatro puntos de actualización de documentos (PAD) en las localidades de Aguilar de Campoo, Cervera de Pisuerga, Saldaña y Guardo. Además, vamos a poner en funcionamiento el Vidoc, el vehículo integral de documentación que va a permitir ir a expedir el carné de identidad, el pasaporte y actualizar los certificados de firma electrónica a las zonas rurales ampliando el actual servicio. Por último, las instalaciones policiales son buenas, los recursos materiales suficientes, aunque algo a destacar es la alta volatilidad de los mandos intermedios, que permanecen muy poco en la plantilla, especialmente los inspectores y subinspectores.
En su toma de posesión habló de velar por los colectivos vulnerables al priorizar, por un lado, la protección de las víctimas de las violencias de género, doméstica y sexual, prestándolas una atención especializada, personalizada e integral que evite su revictimización y, por otro, mejorar la respuesta policial. ¿Ha conseguido estos dos objetivos?
En primer lugar, hemos esclarecido entre el 95% y el 100% de delitos contra la libertad sexual y la Unidad de Atención a la Familia y a la Mujer (UFAM) está formada por un grupo de profesionales empáticos y especializados. No hemos tenido nunca ninguna queja de víctimas de violencia de género. Ahora mismo, la Unidad de Prevención, Asistencia y Protección (UPAP) atiende y arropa a 168 personas. Como Policía Nacional, abarcamos todo el proceso, desde la denuncia a la realización del atestado, la protección, el asesoramiento, la valoración policial de riesgo y su evolución, la detención, la investigación y el seguimiento. Además, evitamos la revictimización a través de un convenio con Policía Local mediante el cual este cuerpo se incorporó al Sistema de Seguimiento Integral en los casos de Violencia de Género (Viogén), lo que permite a los agentes municipales llevar la protección de las víctimas con riesgo no apreciado y bajo. En estos momentos, la Policía Local protege a 35 víctimas. El total de casos en Viogén asciende a 217; las víctimas son 203 y los autores, 212. Hay más porque estos últimos pueden victimizar a varias mujeres. De los casos, no tenemos ninguno en riesgo extremo; solo uno en riesgo alto; 20, en medio; 142, bajo y 54, no apreciado.
Respecto al tiempo de respuesta y de atención a la víctima, destacar que es muy bueno. En dos minutos hemos estado en cualquier lugar de la ciudad y, pese a todo ello, recientemente perdimos dos vidas humanas, una por violencia de género y otra, víctima de un parricidio reciente. La investigación fue rápida y eficaz, pero todos somos conscientes de que la seguridad total no existe.
¿Es Palencia una ciudad más segura que cuando llegó usted?
Todos sabemos que la inseguridad ante el delito es una sensación, que puede ser objetiva o subjetiva. En cambio, la tasa de criminalidad es un número y refleja que en Palencia tenemos la tasa de criminalidad más baja de Castilla y León, con 33,1 infracciones por cada mil habitantes. La media autonómica es 38,4 por mil y la nacional, 50,5 por mil. Es un hecho que Palencia es una ciudad segura. Hay que tener en cuenta que venimos de buenos datos, ya que en 2022 bajamos casi un 3% el número de delitos. Además, la eficacia en 2023 llegó al 53,04%, el porcentaje más alto conseguido en año que yo recuerde. Por otro lado, incrementamos el número de detenidos en un 6,7% y la actividad policial subió un 17%. Respecto a este tema, pasamos de 300 actas en 2021 a 590 en el año siguiente. Los ciudadanos sí palpan la seguridad, aunque hay un leve repunte de delitos cibernéticos, que de momento no generan tanta alarma social como la delincuencia clásica a pie de calle, que es la que ve y perciben los ciudadanos en cualquier punto donde se encuentren.
Desde algunos barrios, como La Puebla o El Carmen, han alertado recientemente de inseguridad ciudadana, reclamando más presencia policial. ¿Cree que estás criticas vecinales sobre la falta de agentes fueron justas?
Tenemos que tener en cuenta que el ciudadano siempre tiene razón cuando demanda más seguridad. Esa es una premisa básica. Potenciamos la presencia policial en el barrio de las Casas del Hogar y en alguno más. Recuerdo que José Luis Ainsúa, que en paz descanse, me felicitó personalmente por carta por los avances que habíamos conseguido en el barrio. En este punto, hay que tener en cuenta hemos hecho grandes operaciones contra el tráfico de drogas, aumentando tanto en cantidad como en calidad. Un ejemplo muy notable fue la Operación Bolívar 2, en la que hubo 29 detenidos, un número importantísimo para una comisaría como la nuestra, y 10 registros, tres de ellos en Madrid. Además, desde que me incorporé hemos desactivado más de 60 puntos de venta de droga.
¿En los últimos tiempos se ha producido cierta inseguridad con motivo de robos en domicilios particulares?
Los datos de 2022 y 2023 fueron muy buenos y mantenerlos es muy difícil. En este 2024 bajaron los delitos de malos tratos, los hurtos, los robos con violencia e intimidación, las sustracciones de y en el interior de vehículos y los delitos leves. Sin embargo, subieron crecieron los delitos contra la libertad sexual (aunque esclarecemos casi el 100%) y los robos en establecimientos y en viviendas. Estos últimos me preocuparon especialmente, ya que generan mucha alarma social y por ser el lugar donde desarrollamos nuestra más estricta intimidad.
¿Cómo está cambiando la ciberdelincuencia la labor de la Policía Nacional?
En el Plan Estratégico Institucional 2021-2025 ya se contempla la ciberdelincuencia como una línea estratégica de actuación. En Palencia, donde los ciberdelitos suponen a diario entre un 30% y un 40% de las denuncias que recibimos, tenemos un grupo de ciberdelincuencia que se va a reforzar ahora mismo con una inspectora joven que se va a incorporar el día 20 procedente de Palma de Mallorca. Esperemos que sea un revulsivo y un acicate para que funcione aún mejor ese grupo. Además, dentro de la estructura de la Dirección General de la Policía (DGP) se creó una Subdirección General de Logística e Innovación Tecnológica y una Brigada Central de ciberdenuncias que lleva todo lo que es la investigación a nivel nacional y la cooperación internacional. Eso sí, necesitamos fidelizar a los policías que están en una investigación tecnológica. Es una delincuencia de difícil investigación y fácil comisión porque les protege el anonimato.
¿Cómo ha sido la colaboración con otras fuerzas de seguridad y el sector seguridad privada durante este tiempo?
La hemos potenciado en todos los sentidos. Con la Policía Local hemos hecho filtros y controles prácticamente a diario, si se puede incluso también de mañana y de tarde, pero especialmente por la noche, en zonas de ocio como la calle Rizarzuela y otros puntos negros. Además, estamos incidiendo mucho en las inspecciones a los bares en los que se puede producir algún trapicheo de venta de drogas, venta de alcohol a menores, infringir la normativa en materia laboral o la estancia de extranjeros. No tenemos, al menos que conozcamos, ningún caso de grupos organizados violentos de carácter juvenil que actúen en la ciudad y estamos trabajando para que este tipo de delincuencia no se asiente en Palencia.
Por otro lado, con la Guardia Civil trabajamos muy bien, sobre todo en los grandes acontecimientos. Respecto a la seguridad privada, nos relacionamos muy bien con este sector y, por primera vez, en 2023 logramos reducir las falsas alarmas. Además, hemos realizado una labor de inspección rigurosa y proponemos para sanción aquellos casos en que son reincidentes a la hora de comunicar falsas alarmas sin verificar por medios técnicos y humanos. En estos tres años hemos detenido a un detective privado y a varios vigilantes de seguridad.
¿Y con la administración de justicia en la provincia?
Con los jueces hemos tenido una relación muy buena, no surgió ninguna incidencia difícil de resolver con ellos y el trato con el presidente del Audiencia Provincial, Ignacio Rafols, y con el fiscal jefe de la Fiscalía Provincial, Arturo Carrillo, es muy cercano y fructífero.
¿Cuántos efectivos integran la Policía Nacional en Palencia?
El catálogo de puestos asciende a 214, aunque ahora mismo hay 200 funcionarios. Es una cifra correcta. Todos queremos tener más gente, pero hay que pensar también que hay otras zonas de España con más conflictos y delincuencia. Con lo que tenemos, estamos dando, creo yo, una respuesta más que aceptable.
En un plano más personal, ¿de qué forma piensa que ha dejado huella en la comisaría de Palencia y en la ciudad?
Siempre he procurado mejorar todo aquello que tenía margen de mejora y, sobre todo, dar ejemplo a los policías para asentar un camino que los demás puedan seguir. He valorado mucho la dedicación, la iniciativa, el compromiso, la lealtad y la ética profesional y creo que lograr una buena relación entre el mando, los policías y los ciudadanos es el camino hacia el éxito seguro. Por otro lado, hemos mejorado la imagen policial, sobre todo con la cantidad de actos que celebramos el pasado año con motivo del segundo centenario del aniversario de la creación de la Policía Nacional. En este caso, hemos sentido la cercanía y el cariño de los palentinos. Recientemente, el 26 de enero, día que celebramos la 1ª edición de la carrera de la Ruta 091, la respuesta de la sociedad fue ejemplar, pese a lo desapacible de la jornada. Siempre impulsé la cercanía y la transparencia con el ciudadano.
Durante el tiempo en el que ocupó el puesto de comisario jefe, el cuerpo pasó a tener la Medalla de Oro de la ciudad. ¿Cómo recibió este reconocimiento a una institución con más de 200 años?
Con un inmenso honor y un privilegio profesional y personal. Representar a todos los policías nacionales de Palencia es un orgullo y supone un agradecimiento inmenso.
¿Cómo se sintió durante este tiempo en Palencia?
Como un palentino más. Además, soy de Tierra de Campos y todos los castellanos y leoneses somos gente noble, sincera y alegre. No somos tan serios como dicen, pero lo que pasa es que cada momento tiene su forma de comportarse. Palencia es una ciudad ideal para vivir, ya que es tranquila y se puede ir a todos los sitios andando. Algo típico de aquí, y que la diferencia de otras, es que la gente no va corriendo. Está bien comunicada, aunque necesita lo mismo que todas las ciudades de sus características: industria y trabajo de calidad para que el talento se quede en la tierra.
¿A qué se dedicará ahora que está jubilado?
A la familia, a los amigos, a las aficiones y a retomar alguna actividad pendiente, como, por ejemplo, estudiar algo. Tengo a medio terminar la carrera de Derecho y quizá valore si vuelvo a retomarla.
¿Qué deberes le deja al siguiente comisario?
Ninguno. No puedo dejar deberes a nadie. Están bien definidos en nuestros principios básicos y de actuación, en el Código ético y en las líneas estratégicas de actuación.
¿Sabe quién será la persona que le sucederá en el cargo?
No lo sé. Tampoco lo he preguntado. Es una cuestión que me trasciende. Lo que le deseo a él y a todos los compañeros es la mejor de las suertes.
Por último, ¿qué destaca de su vida laboral?
Estoy muy satisfecho con mi carrera profesional. Pasé por todas las escalas y categorías, algo que enriquece mucho. Estuve destinado en varias ciudades y eso me dio una visión global. Sí que tengo una espinita clavada cuando se produjo la unificación de la Policía Nacional y el Cuerpo Superior de Policía en 1986. En aquel momento se produjo un parón en la promoción y hubo siete años que no hubo cursos de ascenso dentro de la Policía Nacional salvo para comisarios e inspectores. Me quedé un poco en fuera de juego.