Los pescadores del Pisuerga denuncian la escasez de truchas

Pablo Torres
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El Club de Pesca de Herrera de Pisuerga achaca la enfermedad de la saprolegniasis, que está diezmando la población truchera, a «la mezcla genética» entre los ejemplares de sus aguas

La apertura de la temporada de pesca en aguas trucheras hace que los pescadores vayan a probar suerte a los ríos. - Foto: Óscar Navarro

Los pescadores del río Pisuerga denuncian la escasa población de trucha común que habita actualmente en el río. Tras casi un mes después de la apertura del periodo hábil de pesca en las aguas trucheras de la provincia, las perspectivas parecen «peores que las del año pasado». Así lo lamenta el presidente del Club de Pesca de Herrera de Pisuerga, José Antonio Salazar. 

«El pasado ejercicio ya presenté personalmente, y en nombre de la asociación, un  escrito a la administración por la enfermedad de la saprolegniosis, que afectó a la trucha adulta común. Sobre todo, en la cuenca alta y media del río. La población se quedó muy diezmada», explica. Esta enfermedad, causada por el parásito de la saprolegnia, afecta a varias zonas de la trucha (como la cabeza, la cola o las aletas) y le provoca una pérdida de fuerza y bravura.

«Antiguamente, cada provincia tenía su propia piscifactoría, lo que permitía repoblar a las especies y mantener la pureza de su línea genética. Para ahorrar los gastos después de que se instaurara la pesca sin muerte en Castilla y León, esas instalaciones se concentraron en una única situada en Vegas del Condado (León). Cuando la Junta repuebla los ríos, mezcla todo, y ya no sabes de dónde son los ejemplares», relata Salazar, quien achaca a esa mezcla de especies la causa de la saprolegniosis. 

A pesar de las quejas emitidas el pasado año, el presidente del Club de Pesca de Herrera de Pisuerga asegura que no obtuvieron respuesta. «La Junta hizo un muestreo y vio que la población era inferior a la de otros ejercicios. Me dijeron que me iban a llamar, pero no lo hicieron», lamenta. 

45 CENTÍMETROS. Las perspectivas negativas del año pasado se han vuelto a repetir. Según denuncia Salazar, «apenas quedan ejemplares de truchas de 45 centímetros. Tampoco hay de más pequeñas». «Como ejemplo, en la Cascajera de Aguilar de Campoo, donde solía haber unas 200 truchas este año apenas hay 10 o 15. La verdad que lo estamos viviendo con mucha pena», manifiesta. 

La poca población truchera se materializa en pocos pases a la semana para ir a pescar a Aguas de Régimen Especial Controlado (AREC), en las que se necesita un permiso especial. A tenor de la información de la que dispone, «apenas hay 20 durante cuatro días a la semana». En el caso del río Pisuerga, esta denominación se extiende por cuatro zonas: Aguilar de Campoo, Mave, Nogales y Herrera de Pisuerga. «Apenas hay ocupación y eso viene a demostrar que la gente no confía ni disfruta en este río». 

La situación en el Pisuerga no es la misma que en otros puntos de la provincia. El río Carrión, en palabras de Salazar, «está espectacular». «Es otro tipo de río. Los pantanos del Carrión están más adecuados y limpios porque no vierten el lodo que vierte el de Aguilar», explica. A esta problemática se suma la saprolegniosis y «el escaso agua que dejan las centrales hidroeléctricas». «Miden más todo este tipo de cosas que la vida de las truchas», sentencia. 

Cabe señalar que en Castilla y León hay actualmente 273.463 licencias de pesca, según el último dato de la Junta. En Palencia, la última cifra provincializada publicada, que pertenece a 2022, recoge 5.386 permisos.